Claves para gestionar talento en la nueva era

Ya es de sobra conocido que el mundo laboral ha cambiado. Vemos cientos de artículos, análisis y estudios que hablan sobre las nuevas tendencias que afectan a la gestión de personas y a nuevas formas de trabajo a nivel global. En los últimos tiempos, ha crecido de forma exponencial el nuevo modelo de trabajo, adoptado por numerosas empresas y otras que aún se resisten: el modelo híbrido. Este modelo combina el trabajo presencial en la oficina con el trabajo en remoto, de forma más o menos flexible en función de la empresa, incluso de los equipos o las tareas a desempeñar. Las empresas y los profesionales han tenido que adaptarse a esta nueva forma de trabajar y los líderes de RRHH han trabajado en cómo alinear sus estrategias de gestión de personas a esta nueva realidad: cómo gestionar mejor el talento.

 

Mucho se habla de las claves relacionadas con la definición y ejecución de estas estrategias, tareas a tener en cuenta y guías para que este proceso sea un éxito en la empresa. Pero, antes de nada, es necesario realizar una reflexión y hacerse una pregunta para poder trabajar en la elaboración y ejecución de las acciones encaminadas a gestionar mejor el talento de nuestra organización: ¿Qué tipo de talento tenemos y queremos tener?

 

De nada nos sirve contratar al mejor talento, ni pretender tener a los mejores en nuestros equipos (con mayor conocimiento y experiencia) si, por otra parte, no cumplen con las habilidades y competencias necesarias para el puesto, la actitud y el compromiso. ¿Quizás entonces la clave esté en no tener a los mejores, sino a los más adecuados?

 

Abordaremos las claves para encontrar y mantener el mejor talento en nuestra organización desde diferentes ángulos:

 

  • Los conocimientos y la experiencia. Se refiere al “saber hacer”. Nos dan las pistas necesarias para intuir que la persona puede desempeñar las tareas, sobre todo técnicas y operativas, de una forma competente. Es decir, tiene las competencias técnicas, sabe sobre lo que tiene que hacer y, en muchos casos, ya lo ha hecho antes. Normalmente este tipo de competencias y conocimientos se pueden adquirir a través de determinados recursos como: libros, cursos, internet u otros medios. Por ejemplo, podemos hablar de conocimientos de programación, diseño, finanzas o arquitectura.

 

  • Las habilidades y competencias (soft skills). Tiene que ver con el “ser capaz”. En este caso, no se refiere tanto a las competencias técnicas y relacionados con las tareas a realizar, a lo que la persona puede hacer hoy, sino a sus capacidades y habilidades para desarrollar dichas tareas. Nos dan la información necesaria para intuir, no solo lo que sabe hacer hoy, sino lo que podrá llegar a saber o hacer a futuro. Hoy día, las organizaciones saben cuáles son sus modelos de negocio, estrategias y tácticas en el presente, pero no tienen ni idea sobre cuáles serán en un futuro. Donde el mercado, las empresas y las necesidades cambian de manera acelerada y se hace necesario adaptarse rápidamente a estos cambios. Por supuesto, sus equipos también y las habilidades y competencias blandas (no técnicas) son las que le van a facilitar llevar a cabo estos cambios con éxito. Como competencias clave, podemos hablar de flexibilidad, gestión del cambio, liderazgo, trabajo en equipo o tolerancia a la frustración.

 

  • La actitud y motivación. Nos referimos al “querer hacer”. Tan importante es que nuestro equipo tenga los conocimientos y competencias necesarias para desarrollar su trabajo, además de evolucionar con las necesidades de la empresa, como tener la actitud adecuada frente a los problemas y desafíos que supone. La motivación necesaria para afrontar retos es clave a la hora, no solo de resolver problemas, sino de generar ideas y crear. La importancia de tener algo que nos mueve para hacer las cosas. Si no hay motivación, el gurú más competente no será válido para nuestro equipo.

 

  • El compromiso y el propósito. Se refiere a “comprometerse a hacer”. Si hay algo que marca la diferencia en un equipo es precisamente el compromiso y el sentido del propósito. Es importante que cada uno de los miembros entiendan el proyecto, sus objetivos y cómo su aportación impacta en los resultados y la consecución de un objetivo común. Cuando el propósito de la organización es compartido, cada uno de los integrantes se lo creen y además lo comparten. Todo lo demás es mucho más fácil. Por ello es muy importante identificar este propósito, contarlo y enamorar a los miembros de la organización y a los candidatos.

 

Hoy día la información está en internet, los libros, los cursos… Las competencias y habilidades se entrenan, pero la motivación, el compromiso y el propósito, se tienen o no. Por lo tanto, construyamos equipos de gente que sepa hacer, que sea capaz. Pero, sobre todo, gente que quiera hacer, que esté comprometida y comparta el propósito de la organización.

 

Si tenemos en cuenta estos factores podremos asegurarnos de que tenemos, no solo el mejor talento, sino el más adecuado para nuestros equipos y organización. No olvidemos que, desde que la tecnología ha empapado cualquier sector de actividad que se nos venga a la cabeza y, desde que los datos, en la mayoría de los casos, comienzan a ser el activo de más valor de la organización, el capital más importante de nuestra empresa son las personas: nuestra mayor ventaja competitiva, lo que nos permitirá ser sostenibles y crecer.


8 cosas que debes hacer para que el evento de tu empresa sea un éxito

8 cosas que debes hacer para que el evento de tu empresa sea un éxito

Organizar un evento corporativo no es tarea simple. Hay que tener en cuenta muchos factores y, si además quieres que tenga un final exitoso, es primordial establecer un buen plan. Dentro de la estrategia debes tener en cuenta el concepto, el tiempo y la duración, la distribución de roles dentro del equipo, el diseño de la sala, la restauración, el sonido, la búsqueda de oradores, el acuerdo con los sponsors o patrocinadores… Y, especialmente ahora con la pandemia, no olvides salir de los formatos tradicionales y abrir la mente a la innovación y a la creatividad: formatos híbridos, en streaming...

 

  1. Define el objetivo y el público

¿Por qué celebras el evento? Puede parecer evidente pero lo primero que tienes que hacer es definir el objetivo y la temática del mismo.  Ambos deberán ser claros y concretos, que quien vaya a acudir sepa perfectamente a lo que va.

Íntimamente ligado a tu objetivo estará el público. Ten en cuenta que ese público son tus clientes y que si van a acudir a tu evento es para satisfacer una necesidad, normalmente de conocimientos.

A partir de esto, todas las demás decisiones estarán en su lugar en términos de formato, contenido, precios, ubicación, etc.  Este enfoque estructurado ayudará a mantener todos los esfuerzos en el logro de objetivos específicos y evitará errores habituales por falta de estrategia.

 

  1. Redacta una lista de tareas

Es muy importante establecer un plan que debe incluir la logística, el contenido y la promoción del evento. Por ejemplo, puedes crear un documento que esté disponible para todo el equipo y donde cada miembro pueda ver las tareas de los demás y el panorama general. Además, es importante que en él se indique el cronograma, es decir, el tiempo requerido para completar cada tarea.

El espacio del evento, la iluminación, el transporte público, el catering, etc. Hasta el último detalle es importante en la organización de un evento. Hacer una lista de todo lo que se tendrá que tener en cuenta (tareas principales y pasos específicos) es la garantía de que nada va a pasarse por alto.

Y no solo es importante distribuir las tareas entre el equipo en la etapa de preparación, sino también durante el mismo. Conviene distribuir las responsabilidades por zonas y entregar a cada miembro un documento con las tareas asignadas, para que cada persona sepa a quién contactar para un problema específico.

 

  1. Elabora el presupuesto

Será de utilidad desarrollar un ‘plan de financiación’ para el evento, así que deberás detallar la lista de tareas y reflejarlas en el presupuesto. Para administrar bien los gastos es clave tener en cuenta todas las cuestiones y factores (espacios, catering, técnicos, etc.), utilizar algún ‘software’ específico y, en ciertos casos, recurrir a asesoramiento externo. También vale la pena destinar una parte a gastos imprevistos. El ajustarse a un presupuesto y verlo escrito te evita incurrir en costes extras.

 

  1. Elige una buena ubicación y fecha

Otro de los aspectos más importantes a la hora de organizar un evento. Elige dónde quieres celebrarlo: un hotel, un centro de congresos, un espacio de ‘coworking’, una empresa, etc. En cualquier caso, asegúrate de que dicho espacio disponga de todo lo necesario para los asistentes: recursos audiovisuales, Wi-Fi, personal auxiliar, catering, etc.

Y para eso, tendrás que comprobar en persona el lugar y prever que, en caso de que ocurra algo inesperado, cuentas con un plan B para celebrar el evento. Hay que tener en cuenta posibles imprevistos y disponer de un espacio alternativo para la organización del mismo.

En cuanto a cuándo celebrar tu evento, es bueno que, al menos, preselecciones dos fechas posibles y elijas al final la que sea mejor.

 

  1. Prioriza el contenido

Aparte del lugar donde se realice el evento, también es importante el contenido. Es decir, los temas que se van a tratar y la forma de exponerlos. Con el objeto de llamar la atención, mejorar la experiencia de los asistentes y dejar huella en la memoria de los invitados, hay que aportar un plus de originalidad y decantarse por opciones que se salgan un poco de los planteamientos estandarizados o demasiado vistos.

 

  1. Comunica y promociona el evento

En cuanto haya una decisión en firme para celebrar el evento, asegúrate de que se lance un sitio web informativo sobre el mismo en el menor tiempo posible (incluyendo versiones para PC, móviles y tabletas), que se actualice a menudo y que tenga un diseño atractivo, moderno y actual.

Después, envía invitaciones por email, difunde el evento en redes sociales y envía una nota de prensa a los medios: periódicos, sitios on line, revistas, canales, etc.

 

  1. Organiza un ‘networking’

Siempre que puedas, haz que tu evento sea participativo. Organiza un ‘networking’ para que los asistentes socialicen, se conozcan y hagan contactos profesionales entre ellos. Y, puesto que siempre es difícil ‘romper el hielo’ y conocer a nuevas personas, considera la posibilidad de organizar sesiones dinámicas.

 

  1. No olvides el cierre

Tan importante es empezar y celebrar un evento corporativo como cerrarlo. Agradece la colaboración a todos los que han hecho posible tu evento (personal auxiliar, ponentes, profesionales, público). Publica vídeos y fotos de la zona de exposición, con entrevistas a expositores y visitantes. A fin de enseñar a aquellas personas que no pudieron asistir lo que se han perdido.

 

Y una vez realizado el evento, también es importante obtener ‘feedback’ de los participantes. Esto puede realizarse tras la celebración a través de una encuesta o formulario, donde se evalúen aspectos como la logística, los oradores, las ubicaciones, las experiencias y el trabajo de los organizadores. Esta información ayuda a evitar errores y a mejorar la calidad de eventos futuros.


Trabajo voluntario: ¿qué me aporta?

Si alguna vez te has preguntado qué es el trabajo voluntario, seguro que la respuesta que te ha venido a la mente es la de aquel trabajo que se hace sin esperar una retribución económica. Y eso cierto, pero el voluntariado va mucho más allá. Es una experiencia que se recomienda hacer alguna vez en la vida. Pues te ofrece un nuevo mundo repleto de oportunidades para aprender y crecer personalmente.

 

Formar parte de un voluntariado implica mantener un compromiso social con la comunidad en la que estás trabajando. A veces es muy complicado sacar tiempo para los demás, pero tienes que tener presente que las acciones llevadas a cabo mejoran el entorno y tienen beneficios ilimitados.  Con esta práctica, se desarrollan valores como el sentido humanitario, la solidaridad, el altruismo, la empatía, la generosidad y la sensibilidad. En resumen, el voluntariado te favorece a ti y a los que te rodean, especialmente en el mundo actual en el que vivimos tras la pandemia.

 

Pero, ¿los beneficios son únicamente físicos?, ¿favorezco al entorno y a los demás o hay más ventajas? Las aportaciones del voluntariado no tienen límite, estas se reflejan física y mentalmente, y a continuación te enumeramos algunas de ellas:

 

  1. Te sentirás muy útil

Das y recibes ayuda. Vas a estar con personas que necesitan ayuda y el sentimiento de gratificación que se queda cuando te implicas es enorme.

  1. Aumenta la autoestima y la confianza

Los trabajos voluntarios provocan que aumente la autoestima y la confianza en uno mismo. Ya que el hecho de realizar estas actividades altruistas provoca un sentimiento de realización y orgullo propio, mejorando la visión de uno mismo.

  1. Conoces gente

Podrás conocer a gente nueva y de esa manera mejorar tus habilidades sociales. Si eres un poco tímido o tímida, seguro que te ayudará muchísimo a perder la timidez y a ser más abierto, con todo lo que eso te puede aportar: distintos puntos de vista, fortalecer lazos con la comunidad y ampliar tu red de apoyo.

También potenciarás tu creatividad, motivación y visión de la vida. Explorarás tus intereses y te conocerás aún más. Sin duda, te desarrollarás como persona.

  1. Mejora tu físico y tu salud

Físicamente, el voluntariado ayuda a mantenernos saludables. Los expertos destacan los beneficios que tiene hacer un proyecto de este tipo a cualquier edad. Pero, sobre todo, sobresalen las ventajas que tiene hacerlo en el grupo de personas mayores. Muchas personas mayores viven pensando que ya no pueden realizar ciertas actividades y pocos saben que el voluntariado se puede aplicar a diversos ejercicios que requieren diferentes tipos de esfuerzo.

Además, está probado que las acciones de voluntariado reducen el riesgo de sufrir depresión, enfermedades del corazón y dolencias crónicas. Estás en contacto permanente con los demás, lo cual evita el aislamiento y te ayuda a protegerte contra la tristeza, si estás pasando por una situación complicada. Por tanto, la esperanza de vida aumenta en las personas que realizan algún tipo de trabajo voluntario.

  1. Consigues experiencia profesional

Profesionalmente, siempre es recomendable añadir las prácticas de trabajo voluntario por diferentes razones: consigues experiencia en un campo relacionado con tu carrera y puedes llegar a conocer gente que formen parte de tu misma área profesional.

Llevas a la práctica todos tus conocimientos teóricos y, para una futura empresa contratante, das el perfil de ser una persona valiente, solidaria y con un fuerte compromiso social. Alguien que se implica, que tiene facilidad para trabajar en equipo, gestionar tareas, comunicarse y organizarse.

  1. Es una forma de hacer contactos

El aprendizaje será continuo, un no parar. Podrás conocer a multitud de gente, cada una de un ambiente y entorno distinto. Y aprenderás a no juzgar a las personas por una primera impresión. Y, precisamente, relacionarte con otras personas puede llegar a que obtengas contactos interesantes profesionalmente, siendo una manera más de hacer networking y dar a conocer tu forma de trabajar.

  1. Cambias la rutina

Gracias al voluntariado saldrás de tu rutina diaria. Los trabajos voluntarios pueden realizarse nacional e internacionalmente. Tanto si eliges quedarte en tu ciudad como si te atreves a irte al extranjero, está claro que tu vida cambiará. Por otro lado, es también una manera sencilla para explorar tus intereses y pasiones de forma divertida. Te ayudará a darle sentido a tu vida.

 

Después de haber analizado todos estos beneficios, podemos concluir en que la satisfacción será doble: tanto para ti como para los que reciben tu ayuda. Así que, ¡anímate a ser voluntario!


Tendencias de los departamentos de RRHH en 2022

El futuro de los RRHH pasa por un proceso de transformación. Las nuevas tecnologías son las culpables y aquí te mostramos lo que veremos en 2022.

 

El futuro de los RRHH viene marcado definitivamente por el uso de las nuevas tecnologías. Mientras esto, indudablemente, traerá un sinfín de beneficios, también vendrán acompañados de una serie de retos. Por ejemplo, el Departamento de RRHH será el responsable, no solo de encontrar los empleados correctos, sino de lo que estos hagan y cómo encajen en la cultura de la compañía.

 

Los departamentos de RRHH del futuro irán más allá de los que tradicionalmente conocemos. Se expandirán a nuevas áreas de actividad, como formación y desarrollo, gestión del bienestar del empleado, compensación y beneficios. Además, los integrantes de estos equipos deberán convertirse en expertos, en un amplio abanico de áreas de conocimiento, desde desarrollo organizacional hasta gestión del talento. Por ello, las habilidades necesarias para trabajar en un departamento de RRHH también evolucionarán y solo determinadas personas con el potencial y habilidades adecuadas serán capaces de trabajar en él.

 

Para ser un profesional de los RRHH del futuro, el candidato tendrá que poseer múltiples habilidades, desde la coordinación y gestión de cada uno de los empleados hasta su entrenamiento y desarrollo, ahora en entornos más virtuales o remotos. En este artículo, veremos las principales habilidades que serán requeridas y cómo prepararse desde el lado de RRHH en 2022.

 

Las habilidades de RRHH para el futuro

Los departamentos de RRHH se están convirtiendo en una parte importante y estratégica de las compañías. El rol de RRHH tradicionalmente fue gestionar personas y poco más, pero esto ya ha cambiado. De este departamento se espera que gestione diferentes tipos de tareas, ya que ayudan a fomentar una cultura corporativa positiva.

 

Analítica de datos

Los datos son la nueva moneda para los profesionales de RRHH. Las habilidades relacionadas con la gestión y analítica de datos son críticas para el éxito en este rol (data-driven). Y se irán convirtiendo en más críticas, si cabe, a medida que los equipos de trabajo se vayan transformando a lo largo del tiempo. Estas habilidades son unas de las más buscadas por los departamentos de recursos humanos. En 2022, el 80% de sus profesionales deberán manejarlas perfectamente. El uso del big data y las herramientas de analítica avanzada proporcionarán una ventaja competitiva en el sector, ayudándoles en la toma de decisiones sobre sus empleados, candidatos, salarios, etc..

 

Habilidades digitales

Las tecnologías están provocando numerosos cambios, de forma global y en todas las industrias. Los profesionales de RRHH necesitarán adquirir y entrenar las habilidades y competencias digitales para sobrevivir a estos cambios. Las tecnologías les abrirán nuevas oportunidades y les ayudarán a gestionar y crecer el negocio de forma eficiente. Además, el uso de inteligencia artificial y robots en los procesos de RRHH son una tendencia que solo puede continuar creciendo. Por ello, estos avances tecnológicos requieren de una serie de habilidades, como programación o análisis de datos.

 

Soft skills imprescindibles

Aunque las tecnologías no hagan más que ganar terreno en los procesos de RH, aún hay habilidades humanas (blandas) que las máquinas no pueden sustituir. La flexibilidad es esencial para los profesionales de este sector, pues se dan numerosas situaciones inesperadas, que surgen cada día. No solo basta con ser expertos en el ámbito de los RH, también deberán tener habilidades relacionadas con la creatividad y la inteligencia social. Organización, comunicación, empatía y la capacidad para aprender y entrenar estas y otras habilidades, ayudarán a los profesionales de RH a tener éxito en el futuro. Aquí os mostramos algunas de las habilidades y competencias que los profesionales de RH deberán desarrollar si quieren tener una ventaja competitiva en el mercado:

 

Comunicación

Negociación

Liderazgo

Trabajo en equipo

Flexibilidad

 

Conclusión

Esto no ha hecho más que empezar y el ritmo del cambio no solo no parará, sino que se está acelerando. Las compañías tienen que subirse a este carro o probablemente no sobrevivirán a ello. Esta adaptación pasa por alinear sus procesos al uso de las tecnologías y las habilidades que ello implica.

 

Los profesionales de RH están en una posición crítica para ayudar a las compañías a navegar en estos cambios, por lo que, si eres o te animas a incorporarte a este apasionante sector, necesitas estar al día de lo que está ocurriendo para anticiparte a los cambios que puedan surgir en el camino.


El modelo de trabajo híbrido

Tras la finalización de las vacaciones y la vuelta al trabajo, nos encontramos con una situación nunca antes vivida: la mayoría de los empleados no quieren volver todos los días a la oficina y, por otro lado, el teletrabajo no acaba de convencer a muchos directivos. Muchas empresas nacionales e internacionales están optando por una solución intermedia; un modelo de trabajo híbrido en el que los trabajadores puedan combinar la presencialidad y el trabajo remoto en una misma semana laboral.

 

Según un estudio elaborado por Boston Consulting Group y enClave de Personas, titulado “Nuevas formas de trabajar. Reflexiones sobre el futuro” , el 65% de las empresas españolas han optado por combinar dos o tres días de teletrabajo a la semana y el resto en la oficina de forma presencial. El 25% de ellas ofrecen cuatro días de trabajo remoto e ir a la oficina únicamente para temas específicos y solo el 10% de las empresas se plantean un solo día o no plantean el teletrabajo.

 

Aunque el estudio habla de que las empresas parten de situaciones muy diversas, la mayoría de ellas sí que tienen en mente implantar un modelo de trabajo híbrido con varios días de trabajo remoto, de aquí a 2025.

 

Esta tendencia irá creciendo, por lo que los directivos, aunque aún sean reticentes al trabajo en remoto, van a tener que definir un modelo atractivo para atraer talento y retener a los empleados. Pues los nuevos perfiles profesionales van a dar cada vez mayor importancia a este tipo de “ventajas” por encima incluso del salario.

 

El 69% de los profesionales consultados en este estudio piensan que sus jefes deberían cambiar su mentalidad y medir la contribución y desempeño en función de los resultados obtenidos y no de las horas empleadas o en ir o no ir a la oficina. Sin embargo, mencionando otro estudio, esta vez realizado por IESE Business School y Savills Aguirre Newman, “Un lugar de trabajo sostenible: hacia un modelo remoto y presencial”, solo un 12% de los empleados trabajaría en remoto todos los días. Contrarrestando este dato con uno de los grandes mitos del trabajo remoto, protagonista en esta pandemia de la COVID-19.

 

El estudio quiere ofrecer una visión equilibrada de los beneficios e inconvenientes del teletrabajo y el trabajo presencial y expone seis mitos del trabajo en remoto:

 

Mito 1. Todo el mundo quiere trabajar en remoto.

Solo un 12% de los empleados trabajaría en remoto todos los días. Hay razones para hacerlo como: poder cuidar mejor de la familia, ahorrar en transporte o tener más tiempo para practicar algún deporte o hobby. Sin embargo, otros argumentan que carecen de los medios necesarios, que no puede hacer su tipo de trabajo de forma remota o que quieren estar cerca de su equipo. La opción preferida, en realidad, es teletrabajar dos o tres días a la semana e ir a la oficina el resto.

 

Mito 2. Todo el mundo puede trabajar en remoto

Hay trabajos que requieren la presencialidad como, por ejemplo, los relacionados con el cuidado personal, los que requieren algún tipo de manipulación física o aquellos en los que el componente afectivo-social sea de gran importancia.

 

Mito 3. Se rinde menos cuando se trabaja en remoto

Los datos lo desmienten. Cuando las personas teletrabajan entre dos y tres días a la semana, se produce un incremento del rendimiento y la calidad del trabajo. Además, se incrementa el orgullo de pertenencia a la empresa y la predisposición o disponibilidad para hacer lo que la empresa o los clientes necesiten. El trabajo híbrido incrementa el compromiso con las tareas laborales, la dedicación y absorción laboral.

 

Mito 4. El teletrabajo dificulta la innovación

Para el grupo de personas que son, en general, altamente creativas, trabajar desde casa ayuda a ser un poco más innovador que estar en la oficina. Sin embargo, a los que no lo son tanto, estar en la oficina les hace ser un poco más innovadores. Por ello, la modalidad de trabajo híbrido facilita este proceso.

 

Mito 5. No aporta nada reunirse en persona. Todo se puede hacer en remoto

En función del tipo de tarea y reunión que se realice, viene mejor adoptar una modalidad u otra. Para las reuniones relacionadas con ventas con clientes, innovación y cocreación con colaboradores, las reuniones presenciales aportan un plus de efectividad. Mientras que las llamadas de seguimiento, las reuniones rutinarias, la elaboración de informes o el estudio de asuntos de fondo pueden ser realizadas perfectamente de manera remota.

 

Mito 6. En la oficina se pierde mucho tiempo

Los beneficios del teletrabajo dependen mucho de la capacidad de autogestión de cada uno. Las personas que tienen esta capacidad sienten más orgullo de pertenencia y energía en el trabajo. Además de tener mayor disposición a realizar lo que la empresa requiera y hacer el trabajo con más calidad, que aquellos que no son capaces de autogestionarse.

 

Este informe también destaca que trabajar desde casa disminuye hasta un 63% el estrés por los trayectos y hasta un 21% la multitarea, mientras incrementa un 10% la felicidad cuando se trabaja. En cambio, puede aumentar en un 15% el aislamiento social y en un 11% la generación de confianza y cohesión de los equipos de trabajo.

 

En definitiva, a nivel generalizado, lo ideal es que el trabajo se desarrolle de forma híbrida, equilibrando el trabajo remoto con el presencial pues, al fin y al cabo, se trata de una cuestión de flexibilidad.