Tendencias en la revolución de los espacios de trabajo

Más de un año después de la llegada de una pandemia que llegó para cambiarlo todo, las empresas siguen adaptándose a una nueva realidad que condiciona enormemente la forma en que las personas trabajan, interactúan y socializan. La vuelta a la oficina, la gestión de los espacios de trabajo, el uso de herramientas colaborativas o el ‘workplace manager’, son algunas de las tendencias que van a cambiar el modo en que trabajan los profesionales españoles en los próximos meses.

 

Actualmente nos hallamos en un periodo de reconfiguración del diseño y la reorganización de los espacios de trabajo, más a largo plazo, donde se prioriza el bienestar de los trabajadores, con un equilibrio idóneo entre funcionalidad y productividad. El regreso a la oficina, de forma paulatina y organizada, se ha convertido en uno de los grandes hitos para muchas empresas. Esto se debe a la necesidad de imponer estrictos protocolos que garanticen la seguridad de sus equipos. De este modo, nos encontramos ante una nueva forma de interacción entre los empleados y el entorno de trabajo.

 

En un contexto de numerosos cambios, es importante pensar cómo rediseñamos estos espacios. Tanto como para que faciliten el trabajo de las personas, como para que, a su vez, incidan en los resultados del negocio. Así, es importante pensar en la funcionalidad y en la estética, pero también en la forma de trabajar, rediseñando y optimizando los procesos. Sólo de esta manera lograremos colaboradores más felices y productivos, impactando directamente en la sostenibilidad y competitividad de la empresa.

 

Estas son algunas de las tendencias que están revolucionando los espacios de trabajo:

 

Teletrabajo y el regreso a la oficina

El trabajo en remoto ha llegado para quedarse. Independientemente del grado de aceptación que acabe teniendo en las dinámicas de las empresas, una vez se normalice la situación sanitaria, el trabajo en remoto, desde casa, es desde ya un reto a gestionar a largo plazo. Así, se vuelve fundamental repensar la experiencia en el espacio de trabajo. Pues, no se trata solo de pasar de lo presencial a lo virtual, sino dar un paso más y adaptarnos a un nuevo concepto de workplace y, con ello, a una nueva forma de trabajar. Teniendo siempre muy presente la seguridad y el bienestar de nuestros empleados.

 

Cada vez más cerca del hogar

Está demostrado que las personas que trabajan en organizaciones flexibles, que les permiten trabajar un determinado número de horas en sus hogares, son más leales a la compañía, demuestran un mejor rendimiento y reportan más responsabilidades personales en beneficio de las empresas. Debemos seguir manteniendo en el centro a las personas y que, pese a la distancia física, siga existiendo un vínculo con la cultura corporativa de cada empresa.

 

Herramientas de colaboración en línea

Cada vez más compañías están utilizando softwares basados en la nube, para comunicarse con los teletrabajadores o remote workers. Algunas empresas utilizan programas como Yammer, Chatter y Jive para crear redes privadas o entornos colaborativos, que los directivos y colaboradores pueden utilizar para el intercambio de mensajes, documentos o trabajar en proyectos conjuntos.

 

Puntos de encuentro donde las personas se conectan simultáneamente, comparten imágenes, videos, documentos, presentaciones; repositorios de información compartida… la tecnología lo hace posible y es la esencia de la confianza y la colaboración.

 

Espacios colectivos en alza

La oficina tradicional agoniza con la llegada de los espacios compartidos. Atrás quedan los escritorios, despachos y espacios individuales, con cubículos independientes y separados entre sí, para dar paso a grandes espacios compartidos. Al menos, esa es la tendencia que se quiere imponer actualmente, como la que ofrece el coworking.

 

El crecimiento de una fuerza de trabajo cada vez más joven y empoderada (millennials y siguientes) está potenciando los espacios conjuntos. Estos ofrecen a los profesionales una serie de ventajas competitivas: fomentan la colaboración, la creatividad, el intercambio de ideas, la creación de redes y la socialización. Además, el aumento de colaboradores independientes o freelances hará que la demanda de estas áreas colaborativas siga creciendo.

 

Mobiliario abierto y ligero

Adiós a los espacios cerrados. Los nuevos espacios deben ser flexibles y adaptarse a cada una de estas circunstancias, abriendo y cerrando zonas de trabajo y adecuándose a las necesidades concretas del proyecto en el que nos encontremos trabajando. Las personas son el recurso más valioso de una organización. Por lo que la calidad de vida o el “well-being” de los trabajadores será el eje central de estos nuevos espacios. Mejores espacios, trabajadores más felices.

 

Workplace Experience Manager, la nueva figura clave

Los nuevos tiempos y las demandas del mercado laboral han modificado las habilidades que necesitan los líderes encargados de velar por el bienestar de los empleados a través del entorno laboral. En este sentido, las empresas han pasado de apostar por perfiles muy técnicos a otros que también aporten una dimensión más empática. Aparece así la figura del Workplace Experience Manager, cuya función será garantizar el bienestar de los empleados. Teniendo en cuenta el entorno físico en el que trabajan, así como las herramientas y tecnologías que les permiten desarrollar su productividad.

 

Digitalización del entorno laboral

Cada vez más, el espacio de trabajo y la tecnología irán de la mano. La optimización de tareas y la conectividad entre espacios de trabajo se basarán en herramientas tecnológicas, así como en la constante innovación para alcanzar un mejor rendimiento. Esto supondrá fomentar la formación de sus colaboradores para que la adopción de los nuevos sistemas de trabajo sea un éxito. Y es que, cada vez más empresas invierten en nuevas tecnologías para transformar los procesos a través de los cuales gestionaban algunas áreas del negocio, como la startup española Bookker, empresa tecnológica que ayuda a gestionar los espacios de trabajo de forma eficiente y segura, mejorando, además, la productividad.

 

La era del outsourcing

Comentamos anteriormente que hay una tendencia al trabajo independiente o freelance. Cada vez más personas trabajan como empresas en sí mismas; es decir, como contratistas independientes, por proyectos y no en puestos corporativos permanentes. Muchas empresas han aprovechado esta ola de cambios, en los que los equipos se encuentran dispersos, para externalizar determinadas áreas de su organización, flexibilizando y optimizando los costes. Esta externalización reporta numerosos beneficios a las empresas entre los que destacan: una mayor eficiencia, calidad o rentabilidad, al poder centrarse en su actividad principal.

 

Cultura Corporativa

Los espacios de trabajo son un reflejo de las empresas: su imagen, su forma de trabajar, su filosofía, su identidad corporativa y un espejo de cómo cuidan a sus trabajadores y las personas que la hacen posible. Numerosos estudios demuestran que, para las nuevas generaciones, el diseño de la oficina es un gran atractivo a la hora de valorar la incorporación o no a un equipo de trabajo. Por eso, para atraer y retener el talento, contar con un buen entorno de trabajo es una pieza clave y mucho más relevante que hace algunos años. Grandes empresas han demostrado ser la punta de lanza de los cambios del espacio de trabajo durante los últimos años. Estas compañías marcarán cómo se deben instaurar estos avances y los procesos que esto suponga. Lo que las convierte en la vanguardia de este cambio de paradigma.

 

En conclusión, uno de los grandes desafíos al que las empresas del siglo XXI se enfrentan, es la integración de un espacio que permita generar un ambiente agradable y flexible, alineado con un nuevo paradigma laboral que, a su vez, contribuya a mejorar la productividad de los trabajadores, impactando de forma positiva en los resultados de negocio de las empresas.


Nuevos modelos de contratación para paliar la crisis

En un entorno económico y empresarial tan cambiante y en continua evolución, además acelerado tras crisis como la que actualmente vivimos y con una clara irrupción de las nuevas tecnologías, no nos resulta extraño que las organizaciones adopten modelos diferentes de contratación, como la externalización de servicios o outsourcing, que les permitan adecuarse a las nuevas necesidades del mercado y a la transformación de procesos que implica la transformación digital.

Según Statista, en 2019 en toda Europa se gastó en outsourcing aproximadamente 27.300 millones de dólares. Y es que son, cada vez más, las empresas que recurren a estos modelos de contratación. Según datos de la consultora Quint Wellington Redwood, actualmente más del 52% de las empresas recurre a la externalización de servicios porque les facilita el acceso a los recursos. Y es algo en constante crecimiento, pues se prevé que aumente a un 80%.

Gracias al outsourcing, las organizaciones pueden contar con recursos que no tienen para abordar proyectos, subcontratando a terceros que le permite, en momentos puntuales, contar con el talento necesario para su desarrollo exitoso. Esta modalidad de contratación cuenta con numerosos beneficios para la organización, entre ellos los más destacados:

  • Mayor productividad y calidad del resultado de los trabajos, ya que normalmente se produce la contratación de terceros con experiencia y se reduce la curva de aprendizaje, así como el esfuerzo en tiempo y económico de la selección, formación e integración en el equipo.
  • Incremento del grado de especialización, ya que permite a la organización centrarse en lo estratégico y contar con proveedores especializados para cada necesidad.
  • Estar a la vanguardia en las últimas tecnologías. Contando en cada momento con terceros, otras compañías o profesionales freelance, que están totalmente al día en las últimas tecnologías.
  • Reducción de costes y optimización financiera de los proyectos. Contando con gastos fijos a la hora de realizar previsiones y evitando los costes de selección, formación, infraestructuras, etc.
  • Reducción de riesgo. Pues esta modalidad permite dimensionar los equipos de forma ordenada y planificada, contando con servicios externos sin necesidad de incrementar la masa salarial, con los costes que ello implica.

Estamos pasando momentos difíciles. La peor crisis sanitaria y económica de la historia reciente, y muchas serán las consecuencias económicas, sociales y también laborales, debido al confinamiento y las restricciones indicadas.

En este contexto, modalidades de contratación y modelos laborales como la externalización de servicios se convierten en una de las fórmulas de negocio que han visto reforzadas su capacidad de contratación en estas semanas y en los próximos meses. La obligación en muchas empresas de reducir sus plantillas y estructuras, les ha llevado a tener que externalizar servicios a proveedores, que les permitan continuar su actividad con más capacidad, rapidez y flexibilidad.

Desde el punto de vista de las áreas de outsourcing, se prevé que en los próximos meses habrá un incremento en la demanda de perfiles muy específicos, sobre todo los relacionados con el ámbito digital y tecnológico, así como el sector sanitario, logístico e industrial.

En general, dentro de la externalización de servicios, las compañías buscarán los procesos que son más rígidos y las funciones más administrativas o mecánicas, para externalizarlos con un enfoque de variabilidad, tanto a nivel de recursos humanos como de soluciones y tecnologías, automatización, cloud y aplicaciones de soporte al negocio. Esto les permitirá, a la hora de abordar los proyectos, ser más ágiles, flexibles y rentables, a la vez que igual o más competitivos.


¿Cuáles son las prioridades de los directores de Recursos Humanos?

Rodeados por la incertidumbre, hoy queremos centrar la atención de nuestro post en las prioridades de los directores de Recursos Humanos.

Según el informe elaborado por IDC, en colaboración con la ADP, tras encuestar a Directivos de recursos humanos de 8 países (Francia, Italia, Alemania, Países Bajos, Polonia, España, Suiza y Reino Unido), podemos confirmar que los temas que destacan en la agenda de los principales actores responsables de las soluciones HCM en sus empresas son:

  • Los procesos de transformación digital en curso (DX) ya no se centran exclusivamente en el front end de la empresa, ya que las organizaciones están poniendo el mismo énfasis en la transformación del back office (p.ej., finanzas y contabilidad, recursos humanos).
  • La creciente escasez de talentos y la feroz competencia por los candidatos en muchos mercados continúan planteando desafíos para los departamentos de recursos humanos, ya que este papel tradicional de recursos humanos seguirá estando a la vanguardia de las prioridades de los departamentos de recursos humanos.
  • Los empleados esperan que los procesos relacionados con RRHH funcionen con fluidez y utilicen herramientas digitales para limitar el trabajo necesario de su lado. También esperan que la experiencia de usuario como empleados sea similar a las que encuentran como consumidores.
  • La brecha generacional entre los gerentes, que típicamente pertenecen a la generación X o la generación del baby boom, y sus empleados, en gran parte millennials, sigue creciendo. El desafío para los departamentos de RRHH es no sólo diseñar una experiencia de trabajo compatible con la tecnología digital, sino también gestionar las necesidades, las expectativas y los requisitos de las diferentes generaciones de personal que trabajan simultáneamente.
  • Las operaciones se están volviendo más globales y los procesos de RR.HH. necesitan dar soporte a diversos mercados con diferentes regulaciones y condiciones del mercado de trabajo.
  • Muchas empresas crecen mediante fusiones y adquisiciones, obligando a RRHH a asumir nuevas entidades en el entorno corporativo y unificar culturas de empresa en organizaciones con diferentes orígenes culturales.

Todas estas cuestiones tienen un fuerte impacto en las áreas de enfoque de recursos humanos.

Podéis leer el estudio completo aquí.

 


El futuro del trabajo y el trabajo del futuro

Los avances que nos trae la irrupción de las tecnologías en esta 4ª Revolución Industrial provocan que el mercado laboral cambie y evolucione constantemente en cualquier sector de actividad. En este sentido, el Foro Davos en 2018 ya adelantó que en un futuro cercano (2022) esta disrupción tecnológica generaría una tormenta perfecta que haría que el mercado laboral saltase por los aires.

 

Algunos de los principales impulsores de este cambio son: la inteligencia artificial, la automatización, la robótica, el Internet de las cosas, el cambio climático, la globalización y el envejecimiento y aumento de la población.

 

Durante la próxima década, casi todos los trabajos se verán afectados. Algunos, a lo largo de los próximos años, acabarán desapareciendo por completo y, a su vez, se crearán nuevos puestos de trabajo que en este momento ni siquiera imaginamos. Esto ya está sucediendo en algunos campos como en la industria, el comercio minorista, el entretenimiento, la fabricación o la educación, donde las máquinas ya han ido asumiendo una gran cantidad de trabajos repetitivos, tradicionalmente realizado por humanos.

 

Según revela un estudio de la Universidad Europea de Madrid, la mayoría de los puestos de trabajo que van a impulsar la economía en el 2030, no existen a día de hoy y serán ocupados por el 65% de alumnos que se sientan hoy en las aulas de Primaria. Pero ¿qué significarán estos cambios para los jóvenes? ¿Qué habilidades necesitarán para ingresar al mercado laboral? Y, ¿qué harán en estos nuevos trabajos?

 

Mientras algunas habilidades actuales continuarán siendo altamente recompensadas, otras serán asumidas por las máquinas. Las habilidades tecnológicas y/o digitales, además de las habilidades blandas (soft skills), como el aprendizaje constante, la especialización, adaptación y gestión del cambio serán necesarias para no quedarse sin empleo.

 

Pero el empleo como hoy lo conocemos no va a tener sentido. Trabajaremos menos horas, de otra forma y en otras cosas que no sean susceptibles de sustituir por máquinas. El concepto “trabajo” como hoy lo conocemos será algún tipo de contrato social, que está aún por definir.

 

Aún así, con todo esto, la automatización no está concebida para destruir empleos, sino para poner en valor las capacidades de las personas, más allá de las tareas mecánicas, aprovechar su talento y reorientar su ocupación hacia actividades que permiten un desarrollo profesional y personal, además de mejorar la productividad de la empresa. De ahí, la necesidad de trabajar en una ágil adaptación de los procesos, puestos de trabajo actuales y las personas que los ocupan para ser más competitivos.

 

En los trabajos del futuro, las personas van a tener que aprender y adaptarse al trabajo con máquinas, en lugar de competir con ellas, pasando de la realización de aquellos trabajos mecánicos que realizaban, a la gestión y supervisión de estas herramientas tecnológicas.

 

Los “100 empleos del futuro", una investigación realizada por Ford Australia, la Universidad de Deakin y la Universidad de Griffith, retrata un mundo de trabajo que continúa ofreciendo una amplia gama de oportunidades profesionales en todos los sectores. Así se predicen los puestos de trabajo que tendrán una mayor salida laboral, con el objetivo de informar al público y, especialmente a los jóvenes que aún no han ingresado al mercado laboral. Podrán conocer lo que está por llegar y qué habilidades e intereses prepararán mejor a las personas para ese futuro.

 

Estos 100 nuevos puestos se agrupan en once categorías en función del tipo de trabajo realizado: tecnología, personas, derecho, negocios, medio ambiente, movilidad, agricultura, salud, datos, experiencia y espacio. Como era de esperar, la mayoría están fuertemente influenciados por los ya mencionados avances tecnológicos. Algunos de estos trabajos son sorprendentes, ofreciendo nuevas perspectivas sobre nuestras posibles vidas futuras: personas a cargo de preservar y resaltar los recuerdos para las personas mayores; esteticistas que nos ayudarán con nuestra apariencia o psicólogos Cyborg que nos ayudarán a aceptar nuestros órganos sintéticos; diseñadores de edificios en 3D; el Cricket Farmer o el Weather Control Engineer…

 

En toda esta época de cambios, las empresas están obligadas a trabajar en su adaptación, pues esta 4ª Revolución Industrial trae consigo lo que los expertos llaman el “Darwinismo tecnológico”. Es decir, que la selección natural será la encargada de hacer desaparecer empresas que no sean capaces de jugar en estas nuevas reglas del juego que la irrupción de las tecnologías está marcando.

 

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Los perfiles tecnológicos más demandados en el 2020

Comenzamos el 2020 hablando de los perfiles tecnológicos más demandados. Y es que, con la Revolución Tecnológica y la transformación digital de las empresas, viene marcado por numerosos cambios en el mercado laboral. Sin embargo, aunque para algunos trabajadores se dificulta la búsqueda de empleo, surgen nuevas oportunidades laborales para otros profesionales con perfiles más tecnológicos. En base al informe ‘Los + Buscados’ elaborado por Spring Professional, la consultora de selección del Grupo Adecco, ¡te presentamos los perfiles tecnológicos más demandados del 2020!

 

Uno de los perfiles más buscados del mercado de selección en España es el Cloud Architect. Se trata de profesionales encargados de crear la infraestructura necesaria para diseñar, integrar y optimizar todos los servicios en la nube. Dentro del sector tecnológico, destacan también los programadores o desarrolladores Java, convirtiéndose en una pieza clave del análisis, diseño y arquitectura del código.

 

El campo de la ciberseguridad está adquiriendo cada vez más importancia en las compañías de cualquier ámbito. Por ello, destacan los profesionales del sector de Cibersecurity Presales, convirtiéndose en los perfiles más cotizados con una retribución de entre 70.000 y 100.000 euros brutos al año. Estos ejecutivos de alto nivel se dedican a comercializar soluciones tecnológicas para garantizar que los programas informáticos de las compañías están debidamente protegidos.

 

En el área comercial, destaca la figura del Businness Development Manager. Su misión es gestionar las cuentas más representativas de la compañía, ya sea a nivel operativo o estratégico. También destaca el perfil del Product Manager, la persona encargada del diseño, producción, distribución y comercialización del producto para que sea todo un éxito. Otra de las figuras clave del 2020 es el E-Commerce Manager. Hoy en día, son muchas las empresas que se decantan por la venta en Internet o quieren complementar sus estrategias fuera de la red.

 

En el área financiera, destacan perfiles como el Controller Financiero o el Finance Business Risk Partner. Estos están encargados de detectar aquellas áreas de negocio que pueden generar algún tipo de riesgo financiero y mitigarlos estableciendo controles. O la figura del Abogado Mercantilista, especializado en el área de las nuevas tecnologías.

 

Dentro del sector de los RRHH, el HR Business Partner es, sin duda alguna, el perfil más demandado. La clave de este puesto es su conocimiento del negocio, las estrategias y los objetivos de la organización, así como de las políticas, procedimientos y estrategias de los recursos humanos.

 

 La banca, por su parte, demandará analistas de riesgos y pagará especialmente bien por los directores generales de Banca de Inversión, con retribuciones que rozan los 200.000 euros. Por último, en el campo de la medicina se demandan puestos como el médico del trabajo. Su principal misión es la promoción, vigilancia y protección de la salud de los empleados en su puesto de trabajo, atendiendo a los riesgos físicos, químicos o psicológicos.

 

Si algo tenemos claro es que el futuro del empleo está en manos de perfiles cada vez más tecnológicos y transversales, capaces de adaptarse a las nuevas situaciones con versatilidad y dinamismo. Si queréis acceder a alguno de estos ‘innovadores’ puestos de trabajo, ¡seguidnos en nuestro perfil de LinkedIn y estad atentos a nuestras ofertas de empleo!