Claves para gestionar talento en la nueva era

Ya es de sobra conocido que el mundo laboral ha cambiado. Vemos cientos de artículos, análisis y estudios que hablan sobre las nuevas tendencias que afectan a la gestión de personas y a nuevas formas de trabajo a nivel global. En los últimos tiempos, ha crecido de forma exponencial el nuevo modelo de trabajo, adoptado por numerosas empresas y otras que aún se resisten: el modelo híbrido. Este modelo combina el trabajo presencial en la oficina con el trabajo en remoto, de forma más o menos flexible en función de la empresa, incluso de los equipos o las tareas a desempeñar. Las empresas y los profesionales han tenido que adaptarse a esta nueva forma de trabajar y los líderes de RRHH han trabajado en cómo alinear sus estrategias de gestión de personas a esta nueva realidad: cómo gestionar mejor el talento.

 

Mucho se habla de las claves relacionadas con la definición y ejecución de estas estrategias, tareas a tener en cuenta y guías para que este proceso sea un éxito en la empresa. Pero, antes de nada, es necesario realizar una reflexión y hacerse una pregunta para poder trabajar en la elaboración y ejecución de las acciones encaminadas a gestionar mejor el talento de nuestra organización: ¿Qué tipo de talento tenemos y queremos tener?

 

De nada nos sirve contratar al mejor talento, ni pretender tener a los mejores en nuestros equipos (con mayor conocimiento y experiencia) si, por otra parte, no cumplen con las habilidades y competencias necesarias para el puesto, la actitud y el compromiso. ¿Quizás entonces la clave esté en no tener a los mejores, sino a los más adecuados?

 

Abordaremos las claves para encontrar y mantener el mejor talento en nuestra organización desde diferentes ángulos:

 

  • Los conocimientos y la experiencia. Se refiere al “saber hacer”. Nos dan las pistas necesarias para intuir que la persona puede desempeñar las tareas, sobre todo técnicas y operativas, de una forma competente. Es decir, tiene las competencias técnicas, sabe sobre lo que tiene que hacer y, en muchos casos, ya lo ha hecho antes. Normalmente este tipo de competencias y conocimientos se pueden adquirir a través de determinados recursos como: libros, cursos, internet u otros medios. Por ejemplo, podemos hablar de conocimientos de programación, diseño, finanzas o arquitectura.

 

  • Las habilidades y competencias (soft skills). Tiene que ver con el “ser capaz”. En este caso, no se refiere tanto a las competencias técnicas y relacionados con las tareas a realizar, a lo que la persona puede hacer hoy, sino a sus capacidades y habilidades para desarrollar dichas tareas. Nos dan la información necesaria para intuir, no solo lo que sabe hacer hoy, sino lo que podrá llegar a saber o hacer a futuro. Hoy día, las organizaciones saben cuáles son sus modelos de negocio, estrategias y tácticas en el presente, pero no tienen ni idea sobre cuáles serán en un futuro. Donde el mercado, las empresas y las necesidades cambian de manera acelerada y se hace necesario adaptarse rápidamente a estos cambios. Por supuesto, sus equipos también y las habilidades y competencias blandas (no técnicas) son las que le van a facilitar llevar a cabo estos cambios con éxito. Como competencias clave, podemos hablar de flexibilidad, gestión del cambio, liderazgo, trabajo en equipo o tolerancia a la frustración.

 

  • La actitud y motivación. Nos referimos al “querer hacer”. Tan importante es que nuestro equipo tenga los conocimientos y competencias necesarias para desarrollar su trabajo, además de evolucionar con las necesidades de la empresa, como tener la actitud adecuada frente a los problemas y desafíos que supone. La motivación necesaria para afrontar retos es clave a la hora, no solo de resolver problemas, sino de generar ideas y crear. La importancia de tener algo que nos mueve para hacer las cosas. Si no hay motivación, el gurú más competente no será válido para nuestro equipo.

 

  • El compromiso y el propósito. Se refiere a “comprometerse a hacer”. Si hay algo que marca la diferencia en un equipo es precisamente el compromiso y el sentido del propósito. Es importante que cada uno de los miembros entiendan el proyecto, sus objetivos y cómo su aportación impacta en los resultados y la consecución de un objetivo común. Cuando el propósito de la organización es compartido, cada uno de los integrantes se lo creen y además lo comparten. Todo lo demás es mucho más fácil. Por ello es muy importante identificar este propósito, contarlo y enamorar a los miembros de la organización y a los candidatos.

 

Hoy día la información está en internet, los libros, los cursos… Las competencias y habilidades se entrenan, pero la motivación, el compromiso y el propósito, se tienen o no. Por lo tanto, construyamos equipos de gente que sepa hacer, que sea capaz. Pero, sobre todo, gente que quiera hacer, que esté comprometida y comparta el propósito de la organización.

 

Si tenemos en cuenta estos factores podremos asegurarnos de que tenemos, no solo el mejor talento, sino el más adecuado para nuestros equipos y organización. No olvidemos que, desde que la tecnología ha empapado cualquier sector de actividad que se nos venga a la cabeza y, desde que los datos, en la mayoría de los casos, comienzan a ser el activo de más valor de la organización, el capital más importante de nuestra empresa son las personas: nuestra mayor ventaja competitiva, lo que nos permitirá ser sostenibles y crecer.


2022: cambios en las prioridades e intereses de los empleados

Algo que ya estaba en la cabeza de todos: empresarios, directivos y empleados … se ha impuesto, de forma acelerada, tras la pandemia. La flexibilidad laboral, el trabajo híbrido o remoto y la conciliación laboral están aquí y, como se suele decir, han venido para quedarse.

 

Y es que, ha tenido que llegar una pandemia para cambiarnos la mentalidad de golpe. Algo que nos pasa a menudo, pues somos seres humanos y necesitamos una palanca que nos empuje a realizar cambios importantes. Pero, aunque la “cabra tira al monte” y una mayoría de empresas, sobre todo las grandes, han vuelto a obligar o al menos sugerir la vuelta a la oficina, en algunos casos de forma totalmente presencial, irremediablemente la manera de ver las cosas ha cambiado. Sobre todo, porque si en vez del lado de las empresas, miramos desde el ángulo de los empleados, las prioridades e intereses han cambiado. Teniendo que llegar, en muchos casos, a un consenso o término medio entre ambos.

 

Así, los empleados prefieren trabajar cerca de casa, para poder conciliar mejor la vida familiar y profesional. Son conscientes de que pasan demasiado tiempo en el trayecto entre casa y el puesto de trabajo. Esto ha provocado que las empresas tengan que buscar nuevas ubicaciones para sus oficinas: localizaciones más céntricas o mejor repartidas por la ciudad, buscando el fácil acceso para sus trabajadores.

 

Por otro lado, el trabajo híbrido (la nueva modalidad que mezcla la presencialidad en la oficina y el trabajo en remoto) tiene visos de convertirse en la fórmula ideal. Esto se debe a que aporta los beneficios y las ventajas de ambas modalidades: la facilidad de conciliación entre la vida familiar y profesional, la flexibilidad y autonomía del trabajo en remoto, el contacto y comunicación directa o “face to face” con los compañeros de trabajo… Esa sensación de pertenencia que tan importante es en la construcción y gestión de equipos de trabajo.

 

Además, cada vez existen más profesionales, sobre todo en sectores altamente digitalizados, como los que tienen que ver con la programación, el diseño y el marketing digital, que prefieren el trabajo 100% remoto. Algunos de ellos no se plantean otra alternativa. Todo apunta a que esta minoría, poco a poco, se irá convirtiendo en una mayoría. Sobre todo, teniendo en cuenta el ritmo al que el mundo empresarial se está digitalizando, las necesidades cada vez más tecnológicas que aparecen y la dificultad que tienen las empresas de encontrar talento adecuado.

 

Las bases de la gestión del talento también han cambiado. El talento se hace global y cada vez es más complicado encontrar el talento ideal en la misma ciudad, incluso país. En este sentido, las empresas van a tener que hacer esfuerzos desde el punto de vista de gestión y organización. Por un lado, creando espacios de trabajo flexibles, que ofrezcan la comodidad a los empleados y generen el entorno necesario para fomentar este tipo de interacciones que impulsen la motivación. Y, por otro, estableciendo normas y mecanismos y aportando las herramientas y sistemas necesarios que faciliten el trabajo en remoto. De forma que no perjudique a la gestión de equipos, a la buena marcha del negocio y mantenga esa motivación y sentido de pertenencia de sus miembros.

 

Hoy en día, existen tecnologías, mecanismos y metodologías que lo permiten. El reto está en afrontarlo como tal e ir dando pasos hacia un nuevo paradigma empresarial y laboral, que no volverá a parecerse a lo que vimos antes de la pandemia.


Tendencias de los departamentos de RRHH en 2022

El futuro de los RRHH pasa por un proceso de transformación. Las nuevas tecnologías son las culpables y aquí te mostramos lo que veremos en 2022.

 

El futuro de los RRHH viene marcado definitivamente por el uso de las nuevas tecnologías. Mientras esto, indudablemente, traerá un sinfín de beneficios, también vendrán acompañados de una serie de retos. Por ejemplo, el Departamento de RRHH será el responsable, no solo de encontrar los empleados correctos, sino de lo que estos hagan y cómo encajen en la cultura de la compañía.

 

Los departamentos de RRHH del futuro irán más allá de los que tradicionalmente conocemos. Se expandirán a nuevas áreas de actividad, como formación y desarrollo, gestión del bienestar del empleado, compensación y beneficios. Además, los integrantes de estos equipos deberán convertirse en expertos, en un amplio abanico de áreas de conocimiento, desde desarrollo organizacional hasta gestión del talento. Por ello, las habilidades necesarias para trabajar en un departamento de RRHH también evolucionarán y solo determinadas personas con el potencial y habilidades adecuadas serán capaces de trabajar en él.

 

Para ser un profesional de los RRHH del futuro, el candidato tendrá que poseer múltiples habilidades, desde la coordinación y gestión de cada uno de los empleados hasta su entrenamiento y desarrollo, ahora en entornos más virtuales o remotos. En este artículo, veremos las principales habilidades que serán requeridas y cómo prepararse desde el lado de RRHH en 2022.

 

Las habilidades de RRHH para el futuro

Los departamentos de RRHH se están convirtiendo en una parte importante y estratégica de las compañías. El rol de RRHH tradicionalmente fue gestionar personas y poco más, pero esto ya ha cambiado. De este departamento se espera que gestione diferentes tipos de tareas, ya que ayudan a fomentar una cultura corporativa positiva.

 

Analítica de datos

Los datos son la nueva moneda para los profesionales de RRHH. Las habilidades relacionadas con la gestión y analítica de datos son críticas para el éxito en este rol (data-driven). Y se irán convirtiendo en más críticas, si cabe, a medida que los equipos de trabajo se vayan transformando a lo largo del tiempo. Estas habilidades son unas de las más buscadas por los departamentos de recursos humanos. En 2022, el 80% de sus profesionales deberán manejarlas perfectamente. El uso del big data y las herramientas de analítica avanzada proporcionarán una ventaja competitiva en el sector, ayudándoles en la toma de decisiones sobre sus empleados, candidatos, salarios, etc..

 

Habilidades digitales

Las tecnologías están provocando numerosos cambios, de forma global y en todas las industrias. Los profesionales de RRHH necesitarán adquirir y entrenar las habilidades y competencias digitales para sobrevivir a estos cambios. Las tecnologías les abrirán nuevas oportunidades y les ayudarán a gestionar y crecer el negocio de forma eficiente. Además, el uso de inteligencia artificial y robots en los procesos de RRHH son una tendencia que solo puede continuar creciendo. Por ello, estos avances tecnológicos requieren de una serie de habilidades, como programación o análisis de datos.

 

Soft skills imprescindibles

Aunque las tecnologías no hagan más que ganar terreno en los procesos de RH, aún hay habilidades humanas (blandas) que las máquinas no pueden sustituir. La flexibilidad es esencial para los profesionales de este sector, pues se dan numerosas situaciones inesperadas, que surgen cada día. No solo basta con ser expertos en el ámbito de los RH, también deberán tener habilidades relacionadas con la creatividad y la inteligencia social. Organización, comunicación, empatía y la capacidad para aprender y entrenar estas y otras habilidades, ayudarán a los profesionales de RH a tener éxito en el futuro. Aquí os mostramos algunas de las habilidades y competencias que los profesionales de RH deberán desarrollar si quieren tener una ventaja competitiva en el mercado:

 

Comunicación

Negociación

Liderazgo

Trabajo en equipo

Flexibilidad

 

Conclusión

Esto no ha hecho más que empezar y el ritmo del cambio no solo no parará, sino que se está acelerando. Las compañías tienen que subirse a este carro o probablemente no sobrevivirán a ello. Esta adaptación pasa por alinear sus procesos al uso de las tecnologías y las habilidades que ello implica.

 

Los profesionales de RH están en una posición crítica para ayudar a las compañías a navegar en estos cambios, por lo que, si eres o te animas a incorporarte a este apasionante sector, necesitas estar al día de lo que está ocurriendo para anticiparte a los cambios que puedan surgir en el camino.


Digitalizar la empresa ya no es una opción

Cuando hablamos de digitalizar una empresa o negocio, hablamos de todas aquellas acciones, tecnologías y estrategias que hacen uso de métodos digitales para hacer más eficientes y rentables las operaciones rutinarias de una organización.

 

Desde inicios de 2020, la sociedad ha tenido que adaptarse a una nueva dinámica de vida: desde las compras y las relaciones personales hasta el trabajo en remoto o la telemedicina. Así pues, las empresas se han visto obligadas a digitalizar sus procesos para mantener su competitividad. Sin embargo, a pesar de que las nuevas tecnologías han facilitado las tareas de las empresas, todavía existen algunas dudas sobre las ventajas de este proceso. Esperamos poder ayudaros viendo algunos aspectos positivos de la digitalización en las empresas, especialmente desde la llegada de la pandemia.

 

VENTAJAS DE LA DIGITALIZACIÓN

 

  1. Adaptación a los cambios.

El mercado, en cualquier sector de actividad, se encuentra en continuo cambio, ahora acelerado por el COVID-19, y obliga a las empresas a que se adapten. Ya no es una opción pues, las que no lo hagan, corren el riesgo de desaparecer. La digitalización hace más fácil el proceso de adaptación y la capacidad de respuesta ante los cambios.

 

  1. Comunicación y colaboración.

Las herramientas y aplicaciones en la nube han permitido el trabajo remoto, dando acceso a todas las personas involucradas en el proceso para poder realizar sus tareas de forma conjunta y eficaz. Dependiendo cada vez menos de condiciones externas. Aplicaciones como Slack o TRELLO ayudan a organizaciones a comunicarse de forma fluida y gestionar proyectos y tareas, sin importar donde se encuentren los miembros del equipo.

 

  1. Aumento de la productividad.

La implementación de tecnologías permite también agilizar los procesos laborales, detectar problemas de forma ágil y buscarles solución. Esto redundará en trabajadores más satisfechos y eficientes que, gracias a la automatización de tareas con herramientas tecnológicas, podrán dedicarse a tareas más estratégicas, productivas y rentables.

 

  1. Mayor alcance y probabilidades de crecimiento.

Los modelos de negocio tradicionales están limitados en cuanto al crecimiento. Gracias a la transformación digital, la escalabilidad del negocio está al alcance de cualquiera, generándose nuevos modelos de negocio digitales. Además, la digitalización permite conocer, en tiempo real, cientos de métricas que nos ayudan a tomar y ejecutar las acciones más efectivas para garantizar el funcionamiento de la empresa.

 

  1. Mejora la experiencia de los clientes.

La digitalización ayuda a conocer el perfil del consumidor y mejorar la experiencia que se tiene con el cliente: atención personalizada y comunicación directa, disponibilidad y búsqueda de servicios y/o productos 24 horas los 365 días del año, realización de transacciones y acceso desde cualquier dispositivo y/o lugar, envío de encuestas de satisfacción, retargeting, etc.

 

  1. Mejor gestión de la información y mayor seguridad.

Con las herramientas adecuadas es posible almacenar y gestionar los datos de manera estructurada. Así, cada empleado puede acceder a la información de forma óptima: facilitando las búsquedas, la generación de conocimiento y gestionando el acceso y su trazabilidad.

 

Desde el punto de vista de la seguridad, instrumentos como el reconocimiento facial, la huella digital o la verificación de dos pasos (todo desde el móvil), reducen significativamente las posibilidades de pérdida de información o ataques de terceros.

 

En resumen, la transformación digital ofrece múltiples ventajas. Sin embargo, lanzarse al medio digital no es algo trivial. Digitalizar una empresa requiere definir una estrategia y un plan de acción adaptado a las necesidades específicas del sector en el que la empresa se encuentre. Por ello, en Hasten Group ofrecemos las mejores soluciones adaptadas a cada caso. Guiando a nuestros clientes a través de una relación a largo plazo, acompañándolos en su desarrollo, implantación y mantenimiento. En el próximo post definiremos los aspectos claves que hay que tener en cuenta para llevar a acabo este proceso.

 

¡Estad muy atentos!

 


Tendencias en la revolución de los espacios de trabajo

Más de un año después de la llegada de una pandemia que llegó para cambiarlo todo, las empresas siguen adaptándose a una nueva realidad que condiciona enormemente la forma en que las personas trabajan, interactúan y socializan. La vuelta a la oficina, la gestión de los espacios de trabajo, el uso de herramientas colaborativas o el ‘workplace manager’, son algunas de las tendencias que van a cambiar el modo en que trabajan los profesionales españoles en los próximos meses.

 

Actualmente nos hallamos en un periodo de reconfiguración del diseño y la reorganización de los espacios de trabajo, más a largo plazo, donde se prioriza el bienestar de los trabajadores, con un equilibrio idóneo entre funcionalidad y productividad. El regreso a la oficina, de forma paulatina y organizada, se ha convertido en uno de los grandes hitos para muchas empresas. Esto se debe a la necesidad de imponer estrictos protocolos que garanticen la seguridad de sus equipos. De este modo, nos encontramos ante una nueva forma de interacción entre los empleados y el entorno de trabajo.

 

En un contexto de numerosos cambios, es importante pensar cómo rediseñamos estos espacios. Tanto como para que faciliten el trabajo de las personas, como para que, a su vez, incidan en los resultados del negocio. Así, es importante pensar en la funcionalidad y en la estética, pero también en la forma de trabajar, rediseñando y optimizando los procesos. Sólo de esta manera lograremos colaboradores más felices y productivos, impactando directamente en la sostenibilidad y competitividad de la empresa.

 

Estas son algunas de las tendencias que están revolucionando los espacios de trabajo:

 

Teletrabajo y el regreso a la oficina

El trabajo en remoto ha llegado para quedarse. Independientemente del grado de aceptación que acabe teniendo en las dinámicas de las empresas, una vez se normalice la situación sanitaria, el trabajo en remoto, desde casa, es desde ya un reto a gestionar a largo plazo. Así, se vuelve fundamental repensar la experiencia en el espacio de trabajo. Pues, no se trata solo de pasar de lo presencial a lo virtual, sino dar un paso más y adaptarnos a un nuevo concepto de workplace y, con ello, a una nueva forma de trabajar. Teniendo siempre muy presente la seguridad y el bienestar de nuestros empleados.

 

Cada vez más cerca del hogar

Está demostrado que las personas que trabajan en organizaciones flexibles, que les permiten trabajar un determinado número de horas en sus hogares, son más leales a la compañía, demuestran un mejor rendimiento y reportan más responsabilidades personales en beneficio de las empresas. Debemos seguir manteniendo en el centro a las personas y que, pese a la distancia física, siga existiendo un vínculo con la cultura corporativa de cada empresa.

 

Herramientas de colaboración en línea

Cada vez más compañías están utilizando softwares basados en la nube, para comunicarse con los teletrabajadores o remote workers. Algunas empresas utilizan programas como Yammer, Chatter y Jive para crear redes privadas o entornos colaborativos, que los directivos y colaboradores pueden utilizar para el intercambio de mensajes, documentos o trabajar en proyectos conjuntos.

 

Puntos de encuentro donde las personas se conectan simultáneamente, comparten imágenes, videos, documentos, presentaciones; repositorios de información compartida… la tecnología lo hace posible y es la esencia de la confianza y la colaboración.

 

Espacios colectivos en alza

La oficina tradicional agoniza con la llegada de los espacios compartidos. Atrás quedan los escritorios, despachos y espacios individuales, con cubículos independientes y separados entre sí, para dar paso a grandes espacios compartidos. Al menos, esa es la tendencia que se quiere imponer actualmente, como la que ofrece el coworking.

 

El crecimiento de una fuerza de trabajo cada vez más joven y empoderada (millennials y siguientes) está potenciando los espacios conjuntos. Estos ofrecen a los profesionales una serie de ventajas competitivas: fomentan la colaboración, la creatividad, el intercambio de ideas, la creación de redes y la socialización. Además, el aumento de colaboradores independientes o freelances hará que la demanda de estas áreas colaborativas siga creciendo.

 

Mobiliario abierto y ligero

Adiós a los espacios cerrados. Los nuevos espacios deben ser flexibles y adaptarse a cada una de estas circunstancias, abriendo y cerrando zonas de trabajo y adecuándose a las necesidades concretas del proyecto en el que nos encontremos trabajando. Las personas son el recurso más valioso de una organización. Por lo que la calidad de vida o el “well-being” de los trabajadores será el eje central de estos nuevos espacios. Mejores espacios, trabajadores más felices.

 

Workplace Experience Manager, la nueva figura clave

Los nuevos tiempos y las demandas del mercado laboral han modificado las habilidades que necesitan los líderes encargados de velar por el bienestar de los empleados a través del entorno laboral. En este sentido, las empresas han pasado de apostar por perfiles muy técnicos a otros que también aporten una dimensión más empática. Aparece así la figura del Workplace Experience Manager, cuya función será garantizar el bienestar de los empleados. Teniendo en cuenta el entorno físico en el que trabajan, así como las herramientas y tecnologías que les permiten desarrollar su productividad.

 

Digitalización del entorno laboral

Cada vez más, el espacio de trabajo y la tecnología irán de la mano. La optimización de tareas y la conectividad entre espacios de trabajo se basarán en herramientas tecnológicas, así como en la constante innovación para alcanzar un mejor rendimiento. Esto supondrá fomentar la formación de sus colaboradores para que la adopción de los nuevos sistemas de trabajo sea un éxito. Y es que, cada vez más empresas invierten en nuevas tecnologías para transformar los procesos a través de los cuales gestionaban algunas áreas del negocio, como la startup española Bookker, empresa tecnológica que ayuda a gestionar los espacios de trabajo de forma eficiente y segura, mejorando, además, la productividad.

 

La era del outsourcing

Comentamos anteriormente que hay una tendencia al trabajo independiente o freelance. Cada vez más personas trabajan como empresas en sí mismas; es decir, como contratistas independientes, por proyectos y no en puestos corporativos permanentes. Muchas empresas han aprovechado esta ola de cambios, en los que los equipos se encuentran dispersos, para externalizar determinadas áreas de su organización, flexibilizando y optimizando los costes. Esta externalización reporta numerosos beneficios a las empresas entre los que destacan: una mayor eficiencia, calidad o rentabilidad, al poder centrarse en su actividad principal.

 

Cultura Corporativa

Los espacios de trabajo son un reflejo de las empresas: su imagen, su forma de trabajar, su filosofía, su identidad corporativa y un espejo de cómo cuidan a sus trabajadores y las personas que la hacen posible. Numerosos estudios demuestran que, para las nuevas generaciones, el diseño de la oficina es un gran atractivo a la hora de valorar la incorporación o no a un equipo de trabajo. Por eso, para atraer y retener el talento, contar con un buen entorno de trabajo es una pieza clave y mucho más relevante que hace algunos años. Grandes empresas han demostrado ser la punta de lanza de los cambios del espacio de trabajo durante los últimos años. Estas compañías marcarán cómo se deben instaurar estos avances y los procesos que esto suponga. Lo que las convierte en la vanguardia de este cambio de paradigma.

 

En conclusión, uno de los grandes desafíos al que las empresas del siglo XXI se enfrentan, es la integración de un espacio que permita generar un ambiente agradable y flexible, alineado con un nuevo paradigma laboral que, a su vez, contribuya a mejorar la productividad de los trabajadores, impactando de forma positiva en los resultados de negocio de las empresas.


Las personas primero: El bienestar de los profesionales en el nuevo paradigma laboral

El estrés laboral se ha visto acentuado debido a los últimos acontecimientos derivados del COVID: confinamiento, teletrabajo, nuevas normas laborales… Todo esto se suma a las preocupaciones personales, provocando un desajuste general en los niveles de bienestar personal en prácticamente todas las empresas en España.

 

Si hay algo que nos ha quedado claro, es que las personas son el mayor activo de las empresas. Y el talento, el nuevo capital de las organizaciones. Por eso, los empleados tienen que sentir, ahora más que nunca, que la empresa está a su lado.

 

Las empresas que hoy día no solo tienen en cuenta, sino que priorizan, la salud y el bienestar de sus empleados, se consideran empresas que miran hacia el futuro. No todo son resultados y beneficios. Son las personas las que harán que las empresas sean más sostenibles, rentables y competitivas. Por eso, es clave que las empresas se preocupen por establecer estrategias y mecanismos para mejorar el bienestar de su plantilla.

 

El estudio ‘Skills Revolution Reboot’, de ManpowerGroup, pone de manifiesto que el COVID-19 ha cambiado las prioridades a largo plazo de los departamentos de Talento y Cultura. De hecho, un 63% señala como máxima prioridad preservar la salud y el bienestar de los empleados. Según este mismo estudio, la felicidad de los profesionales resulta en un incremento de un 88% de la productividad y hasta un 33% más de energía y eficacia.

 

Conceptos como el Employer Branding o Employer Engagement están de moda, pero ¿qué tal si comenzamos por enumerar algunas claves para incluir en los planes de gestión de personas o RRHH? De este modo, seremos capaces de convertir realmente a los empleados en la parte más importante de la estrategia y futuro de la organización:

 

Flexibilidad laboral. El ahora tan conocido y nombrado teletrabajo conlleva numerosos beneficios para trabajadores y empresas, sobre todo por su flexibilidad en cuanto a horarios. Pero también provoca algunos problemas, cuando el trabajar desde casa se convierte en una obligación a cualquier hora si no se delimita correctamente. Los líderes de equipos deben promover y garantizar la flexibilidad laboral, reconociendo que las personas pueden requerir otro tipo de necesidades personales al trabajar desde casa.

 

Conciliación familiar. Facilitar que el trabajador pueda atender sus obligaciones familiares, sin ver perjudicadas sus aspiraciones profesionales, es cada vez más valorado por los empleados. El equilibrio entre la vida personal y laboral es fundamental.

 

Para algunos profesionales, trabajar desde casa es beneficioso para su bienestar. Sin embargo, para otros conlleva sus propios desafíos: más horas de trabajo, aislamiento al estar separado de sus compañeros, los problemas de la comunicación virtual y desafíos tecnológicos, que pueden incrementar el estrés. Es necesario marcar una línea entre la vida profesional y familiar, sin que una perjudique a la otra.

 

Reconocimiento. En estos nuevos modelos de gestión de equipos, se hace necesario mantener elevada la motivación de sus integrantes. Para ello, es interesante plantear un sistema de reconocimientos, que no tienen por qué ser obligatoriamente económicos o basados en recompensas. Muchas veces basta reconociendo en público los logros o resultados.

 

Comunicación. La comunicación se ha vuelto una herramienta fundamental para mantener el pulso de la organización. Es importante que exista la menor incertidumbre posible. Generar un entorno positivo, abordando lo emocional y promoviendo un trabajo sostenible. Sin sorpresas, siendo claros desde el principio. Además, los empleados necesitan ser escuchados por sus responsables por lo que la comunicación debe ser en todo momento bidireccional.

 

Formación y desarrollo. Los planes de formación permiten a los empleados adquirir los conocimientos y habilidades necesarias para afrontar los cambios en su entorno laboral. Y así, alinear sus capacidades con las necesidades de la empresa y del mercado.

 

La digitalización crea nuevas oportunidades de empleo, pero también impulsa un cambio radical en la vida de las personas, que necesitan estar en continuo aprendizaje (life long learning). En su defecto, corren el riesgo de quedarse atrás, al no disponer de las capacidades y habilidades necesarias para este nuevo contexto.

 

Por otro lado, ya no sirve el Plan de Formación anual para toda la organización. Sino que se hace necesario identificar áreas de mejora y necesidades de forma individual. Desarrollar Planes de carrera y promoción interna, para poder ofrecer a cada empleado, el apoyo que necesita. Resiliencia, colaboración, creatividad y liderazgo son habilidades cada vez más demandas. Y, sin embargo, sólo 1 de cada 5 empresas invierte en programas de mejora de habilidades blandas o soft skills.

 

Seguimiento y acompañamiento. De nada vale realizar esfuerzos de capacitación, formación y desarrollo de carreras si no existe un seguimiento y acompañamiento individual. Debemos asegurarnos de que las acciones llevadas a cabo están obteniendo resultados.

 

Clima laboral. Actuar de forma proactiva para mantener un buen clima laboral es tan importante como utilizar metodologías y herramientas para evaluarlo, analizarlo y poder tomar decisiones de mejora, antes de que sea demasiado tarde.

 

El Plan de Bienestar laboral. Las compañías que se toman en serio la felicidad de sus empleados, y los beneficios para el negocio que ello conlleva, deben contar con un plan específico para cuidar este ámbito. Disponer de un plan de bienestar laboral es una forma de remarcar la importancia de los empleados en una empresa, mejorando aspectos como la retención del talento, la satisfacción laboral o la coordinación de los equipos de trabajo. En este sentido, no nos extraña que algunas de las grandes corporaciones internacionales lleven años preocupándose por este tema.

 

Ahora es el momento de poner a las personas en el centro de la organización. Construir un plan que impacte directamente en el plan estratégico de la empresa. Esto, acompañado de metodologías innovadoras, herramientas y tecnologías, hará que las organizaciones sean capaces de recomponer los niveles de bienestar de los empleados. Recuperando sus aptitudes para hacer frente a los retos empresariales de futuro.


Las top 10 soft skills del candidato perfecto para las empresas en 2021

No todo es transformación digital, adopción de tecnologías y teletrabajar. Esta situación ha provocado que las empresas tengan que cambiar la mentalidad y repensar muchos de los criterios que antes valoraban a la hora de gestionar y seleccionar a los mejores talentos. Y es que, ahora más que nunca, las soft skills o competencias blandas adquieren más valor que nunca. Frente a la experiencia o conocimientos (hard skills) que hablan del pasado profesional, prevalece lo que los profesionales son hoy: cómo piensan o actúan, y qué van a ser capaces de hacer a futuro…

 

En este contexto, las empresas tienen que adaptarse a los cambios de forma acelerada. Saben qué necesitan hoy, pero no qué van a necesitar a medio y largo plazo. Esto implica que las personas que componen sus equipos tienen que estar preparadas para afrontar y adaptarse a todos estos cambios, seguir siendo competitivas y ser altamente competentes.

 

Según el informe ‘El futuro del lugar de trabajo’, de la consultora McKinsey, se estima que para el 2030, la demanda de habilidades tecnológicas aumentará en un 55%, los requisitos para las habilidades sociales y emocionales (liderazgo, gestión, etc.) aumentarán un 24 % y la demanda de habilidades altamente cognitivas (como la creatividad o el procesamiento de información compleja) aumentará un 8%.

 

Así, las competencias blandas o soft skills se convierten hoy día en las habilidades en las que más se tienen que fijar las empresas a la hora de contratar a nuevos empleados como: la toma de decisiones, la resolución de problemas y la gestión del cambio.

 

Por ello, y con el objetivo de ayudar a quienes estén buscando empleo en este nuevo paradigma laboral, a la hora de plantear su perfil profesional, además de mostrar su valía, contamos las habilidades que debemos incluir para destacar frente a otros candidatos. ¡Toma nota!

 

Resiliencia. En estos momentos de incertidumbre, la resiliencia se ha convertido en una de las habilidades más relevantes, ya que muestra la capacidad de los individuos para adaptarse a situaciones adversas. Así, en nuestro perfil profesional debemos incluir esta competencia, si hemos vivido experiencias en otras empresas que demuestren que hemos afrontado con éxito situaciones difíciles, cambiantes y de incertidumbre.

 

Gestión del tiempo. En los nuevos modelos de equipos de trabajo y relaciones laborales que la pandemia ha impulsado, y que han venido para quedarse, se hace imprescindible la capacidad de gestionar el tiempo de los miembros del equipo, conciliando vida laboral y familiar, trabajando con objetivos y poniendo foco en la tarea que toca desempeñar. Ahora, nadie va a estar ahí para decirnos qué y cuándo tenemos que hacer las cosas.

 

Flexibilidad. Muy relacionada con la competencia anterior, en esta nueva situación y entorno laboral, es muy importante adaptarse ágilmente a los cambios. Así como tener la capacidad de adoptar nuevas herramientas o metodologías de trabajo, además de, en función del tipo de empresa, asumir que la estrategia puede ser repensada cada poco tiempo… pues el mercado manda.

 

Aprendizaje continuo o de por vida. Aquello de “ya acabé los estudios y ahora toca trabajar” ya no existe. Las empresas necesitan profesionales que no dejen de investigar, explorar y aprender. Pues como comentamos en competencias anteriores, sabemos qué necesitamos saber hoy, pero no qué vamos a tener que saber hacer mañana. No hay que dejar de estudiar, mantenerse actualizado y, por qué no, explorar e ir más allá. Las empresas necesitan ahora más que nunca empleados que crezcan con ella.

 

Trabajo en equipo. Se hace imprescindible la colaboración, el trabajo alineado con otros miembros, persiguiendo objetivos comunes, pero con gestión de tareas individuales. Esto es clave, hoy día, para alcanzar los objetivos empresariales y de negocio. En entornos de trabajo remoto y equipos dispersos es muy importante el uso de herramientas de comunicación y gestión de proyectos que ayuden a que el trabajo en equipo no se vea resentido por no estar en la misma oficina.

 

Mentalidad de crecimiento. También se conoce como growth mindset. Se trata de tener una mentalidad de desarrollo y crecimiento constante, contraria absolutamente a permanecer en la zona de confort. Alguien dispuesto a enfrentar nuevos retos y con visión de futuro. Impulso, curiosidad, ambición. Cualquier definición es válida para definir a aquel o aquella candidata que no se conforme con el status quo. Que no tenga miedo al riesgo, a cuestionar e intentar cosas nuevas, con el fin de desarrollarse profesionalmente y ampliar los horizontes de la compañía.

 

Creatividad. La creatividad no solo se refiere a la habilidad artística de crear desde el inicio, sino ver más allá de lo que tenemos enfrente. Implica tener la capacidad de salir de la zona de confort para apostar por conceptos o retos innovadores. Significa adoptar el pensamiento lateral, frente al pensamiento lineal o pensar “fuera de la caja”.

 

Capacidad para tomar decisiones (basado en datos). En un mundo cambiante y que no deja de generar retos, es crucial que los profesionales, más aún si están en puestos directivos, sepan cuándo, dónde y cómo elegir qué camino seguir. Siempre orientado a maximizar resultados y utilizar recursos de la manera más eficiente posible. Asumiendo riesgos, pero a su vez pensando en todas las alternativas, circunstancias y posibles resultados, para tomar la mejor de las decisiones.

 

Compromiso. Las organizaciones buscan empleados comprometidos con la misión y visión de la empresa. Así como alineados con su propósito, capaces de cumplir con los objetivos que se propongan. Esto genera una mayor motivación, concentración, calidad del trabajo y, por lo tanto, productividad. Esto se convierte en un reto en entornos de trabajo remoto y equipos en teletrabajo, pues mantener el vínculo y la motivación no siempre es fácil.

 

Liderazgo. Capacidad de liderar, no solo limitada a directivos y jefes de equipo. Hoy día cualquier persona de la organización debe asumir el liderazgo en algún momento: de tareas, personas, equipos o proyectos. Inspirar con el ejemplo a que otros se alineen con sus objetivos, hagan el proyecto suyo y sigan al líder, hacen que la organización se movilice y avance.

 

Asumir el desafío de la transformación a la que se están enfrentando las empresas, así como las exigencias del nuevo paradigma laboral, forman parte de los retos de este año. Buscar la perfecta alineación entre colaboradores y empleadores será clave para lograrlo.

 

La educación es la base. Pero ahora se trata de una formación continua, que nos va a acompañar a lo largo de toda nuestra vida y que nos va a permitir adquirir no solo conocimientos, sino también habilidades que nos acompañarán en toda nuestra trayectoria laboral. Esto nos permitirá adaptarnos a todos los cambios que se están produciendo… y se producirán.


Los verdaderos líderes en tiempos de pandemia

Si hay algo que hemos aprendido en esta crisis sanitaria, pero también económica, provocada por la pandemia, es que se han acelerado tendencias que no habían hecho más que aparecer. La mayoría de los sectores se han visto obligados a trabajar en nuevos modelos de trabajo, transformar sus procesos e incluso generar nuevos modelos de negocio, adaptados a la nueva situación. Podemos decir que esto ha sido el mayor reto para los líderes de las empresas, los cuales han tenido que hacer grandes esfuerzos para prepararse y adaptarse a estas nuevas reglas del juego.

 

En este contexto, la experiencia y las competencias digitales cobran fuerza, junto a competencias más soft o humanas como la capacidad de comunicación, la empatía o la destreza a la hora de construir equipos de manera diversa e inclusiva. Y es que un buen líder debe mantener a su equipo unido y motivado en cualquier situación, ahora más que nunca.

 

A medida que avanza esta crisis, los líderes resilientes deben trabajar en el cambio de mentalidad de «hoy» a la de «mañana» dentro de sus equipos. El liderazgo es clave, no solo para la competitividad de la empresa, sino para su sostenibilidad a largo plazo.

 

A continuación, os ofrecemos una serie de recomendaciones para liderar con integridad y transparencia en esta nueva realidad que ha venido para quedarse:

 

Ten presente tus valores

Ser consciente de tus valores e integridad, y actuar en consonancia con ellos, reforzará tu liderazgo y te convertirá en un ejemplo a seguir para otros. Un líder debe conocerse, aceptarse, trabajar en una mejora continua y ser la mejor versión de uno mismo.

 

Integridad

Un líder tiene que ser íntegro, es decir, ser coherente y hacer lo que dice. Se trata de un factor imprescindible para tener la credibilidad de su equipo.

 

Sé empático

Trabajamos con personas. Un buen líder debe preocuparse por sus colaboradores y su situación particular, saber “ponerse en sus zapatos”. Escucha activa, para entender y no para responder. Mostrar a las personas que realmente uno se preocupa por su perspectiva, es la única fórmula que asegura el compromiso del talento.

 

Comunicación con el equipo

En un contexto de pandemia como el actual, en el que gran parte del equipo está disperso y no se encuentra en un único espacio de trabajo, la comunicación se vuelve aún más importante. El trabajo remoto y el escenario de incertidumbre puede generar un clima de tensión, estrés y ansiedad. Por ello, para que un líder comunique bien, y pueda ejercer un impacto positivo en su entorno, resulta fundamental que sepa mostrar su cercanía.

 

A través de técnicas de procesamiento lingüístico e inteligencia artificial, LLYC y Trivu han presentado el informe 'Future Leaders'. Un análisis de la huella digital discursiva para esclarecer las tendencias y los rasgos de los líderes del mañana. El informe refleja cómo los jóvenes o “future leaders” destacan por abanderar un liderazgo más emocional, por preocuparse por los demás y por ser altruistas. Os recomendamos que lo leáis.

 

Fomenta la innovación

Los líderes que impulsan una cultura innovadora en las empresas son cruciales en un mundo en constante transformación. La innovación en la gestión del talento, en este nuevo contexto, permite la implantación de modelos más flexibles para el crecimiento de las personas dentro de las organizaciones como, por ejemplo, la disminución del presencialismo.

 

Reflexiona acerca de tus metas

Genera un espacio y un tiempo adecuado para pensar en ti y en tu equipo. Visualiza las metas y crear un plan que sea fácil de entender y que sea flexible para responder a lo desconocido, ver más allá de lo inmediato para anticipar los próximos tres, cuatro o cinco obstáculos.

 

Planifica

Guiar a los equipos en una dirección que los mantenga por delante del resto. En un ecosistema competitivo que cambia rápidamente, los líderes deben estar dispuestos a ajustar e incluso modificar constantemente su estrategia y a trabajar con objetivos a corto plazo, que puedan ser comunicados e implementados de forma ágil. El enfoque y la disciplina son esenciales.

 

Empieza

Los líderes son personas comunes que hacen cosas extraordinarias. Los líderes simplemente deben liderar. Trabajar desde sí mismos, con el coraje, la inteligencia emocional y la integridad para navegar en una constante crisis. Están preparados, no entran en pánico. Se preocupan y se comunican al servicio de los demás. Demuestran haciendo.

 

En definitiva, podemos concluir que el liderazgo en la nueva realidad, es un liderazgo humanista con el foco y energía en la personas. Es claro y honesto en su comunicación, reconociendo las emociones del otro y dándoles espacio, apreciando la singularidad del individuo y demostrando resiliencia. Tenemos una oportunidad única de construir una nueva realidad desde el lado humano y, de verdad, poniendo las personas en el centro para liderar las organizaciones del presente y futuro.


Flexibilidad laboral: una tarea pendiente en España

Mientras que en los países nórdicos la flexibilidad laboral está plenamente instaurada, para España es una tarea pendiente. Quizás, con esta situación de cambios provocados por la pandemia, veamos cómo se acelera la adopción de nuevos modelos de trabajo.

 

Muchas empresas están adaptando de forma rápida sus políticas de recursos humanos para alinearse con las nuevas necesidades del mercado, pero también con los requisitos y restricciones derivadas de la situación. Está claro que algunas empresas se adaptan fácilmente, otras lo tienen más complicado, bien por sus procesos anquilosados y poco adaptados al entorno digital o bien porque los líderes al frente aún no han trabajado un cambio de mentalidad, tan necesaria hoy día.

 

Cada vez conocemos a más empresas que son ejemplo de flexibilidad laboral, dando oportunidad a sus empleados de vacaciones ilimitadas u horarios totalmente flexibles, además del trabajo de forma remota. Uno de cada cinco estadounidenses ya disfruta de estas condiciones de lujo. Esto demuestra la clara tendencia de una mayor autonomía y un mayor control sobre la forma en la que se reparten su tiempo. Poco a poco, las empresas están cambiando la mentalidad a cerca de que ser productivos es pasar 10 horas delante del ordenador, aunque es cierto que la flexibilidad no es algo que sirva para todos. Esta flexibilidad requiere la responsabilidad de organizarse individualmente, a veces trabajar en equipo de forma remota y seguir siendo igual o más productivos, sin cumplir un horario estricto de oficina.

 

Aquí te mostramos algunas claves que las empresas deben tener en cuenta para facilitar esta flexibilidad, ya que 2 de cada 3 empleados reportaron mayores niveles de productividad trabajando desde casa:

 

  1. La búsqueda de la conciliación, equilibrando la vida personal y la profesional, donde cada vez la línea que separa ambos ámbitos es más delgada.
  2. Horarios no estrictos, pues no todos somos iguales de productivos en las mismas franjas horarias, por lo que tiene sentido dejar que cada persona elija en qué momento sacar el trabajo adelante, rindiendo más.
  3. Comprometernos con fechas de entrega, así como el trabajo por objetivos. Una vez que el horario no es tan importante, cada uno lo puede distribuir como quiera, sin perder de vista los objetivos a conseguir.
  4. Menos absentismo laboral, pues evitaremos que un trabajador se ausente del trabajo por estar enfermo, sobre todo para aquellos que no están al 100% de salud. El trabajo flexible es una fuente de motivación para los empleados.
  5. A favor del medio ambiente, evitando desplazamientos por cada empleado y reduciendo la emisión de gases.

 

Las empresas tienen ante sí un reto importante para adaptarse a lo que sus empleados necesitan. Y es que, sin lugar a duda, la flexibilidad laboral se presenta como un incentivo para retener al talento y aumentar la productividad. ¿Está tu empresa preparada?

 


Liderar equipos virtuales y no morir en el intento

Una vez más, encontramos una palanca que cambia, a marchas forzadas, las reglas del juego en el ámbito empresarial. Y es que, desde la llegada del Covid19, los líderes empresariales se han encontrado con sus equipos en sus domicilios, dispersos y sin poder liderarlos como hacía unos meses. Sus procesos, estrategias, mecanismos y canales de comunicación ya no valían y han tenido que acelerar, en cuestión de semanas, los procesos de digitalización o transformación digital. Unos avances que, normalmente, hubieran ocurrido en años.

 

El trabajo en remoto ha venido para quedarse y toca poner en orden todo lo que se ha ido haciendo, en ocasiones, de forma rápida y poco ordenada, generando nuevas rutinas y repensando los procesos. A partir de ahora, el mundo empresarial tiene que adaptarse a una organización del trabajo más flexible, fomentando la conciliación familiar, y a una nueva forma de liderar equipos desde la distancia. Ahora más que nunca, hay que poner al empleado en el centro y asegurarse que está bien y que desarrolla su actividad de igual o mejor forma que lo hacía antes en la oficina.

 

El teletrabajo requiere de un enfoque distinto, donde se hacen indispensables algunas labores orientadas al seguimiento y la monitorización de los equipos. Aquí te damos algunas pautas:

  • Contratar a los mejores y confiar. A la hora de contratar nuevos perfiles, es indispensable que los miembros de nuestros equipos sean autónomos, responsables, proactivos y confiables. Si estamos seguros de que contratamos a la persona adecuada, no vamos a tener que hacer de detectives y preguntar cada cierto tiempo qué está haciendo. Tenemos que delegar y confiar, estableciendo los mecanismos necesarios para el seguimiento, pero entendiendo que las tareas asignadas van a ser realizadas en tiempo y forma.
  • Definición de objetivos y prioridades. No todo el mundo está acostumbrado a trabajar desde casa, por lo que se hace primordial definir objetivos claros, organizar prioridades y, además, si es necesario, marcar guías claras y concisas para el desarrollo de tareas. Es fácil perder el foco cuando el entorno en el que se desarrolla el trabajo incluye elementos que puedan causar distracciones.
  • Uso de herramientas tecnológicas. Es importante definir qué herramientas se usarán y para qué, así como comunicar la mejor forma de usarlas. Tareas que antes se realizaban de forma presencial, quizás necesiten una herramienta para su correcto desempeño de forma remota, lo que ahorrará muchos quebraderos de cabeza.
  • Gestión emocional. Es importante lograr que la motivación de los miembros del equipo no baje, por lo que la comunicación es muy importante, ya que situaciones que se solucionan fácilmente trabajando en la misma oficina, a distancia pueden complicarse.
  • Seguimiento. Además de las herramientas, es necesario establecer mecanismos de seguimiento, ya sean procesos bien definidos o reuniones de seguimiento, pues es tan importante la definición de objetivos y prioridades como seguir y monitorizar que el camino trazado se está cumpliendo.
  • Comunicación y feedback. Comunicar lo que pasa dentro de la empresa se hace más importante cuando el equipo está disperso y en la distancia. Hacerles sentir partícipes, involucrados y dar feedback de manera continua, es la mejor forma de asegurar que el equipo no solo sigue las pautas marcadas, sino que es consciente de que lo está haciendo bien y, si no, qué tiene que hacer para corregirlo.
  • Mantener reuniones presenciales. Aunque podamos implementar todas las medidas, canales y herramientas para conseguir un equipo bien engranado y que trabaja de forma ágil, ordenada y productiva, somos humanos y es necesario, siempre y cuando se posible, quedar de forma presencial para estrechar vínculos o resolver conflictos que se puedan generar en el día a día.

 

Ser un buen líder en tiempos de teletrabajo implica cambiar la forma en la que nos relacionamos y comunicamos. Las relaciones laborales han comenzado a cambiar, pero pueden ser tan fructíferas y eficaces como cuando se hacían de forma presencial. La tecnología, el aprendizaje y la comunicación son ingredientes que nos permitirán abrir un espectro de oportunidades para el crecimiento y desarrollo de nuestros equipos y modelos de negocio.

 

¿Cómo está afrontando tu empresa el cambio hacia el teletrabajo? ¿Qué ha resultado ser más complicado, gestionar los recursos o las emociones? ¡Nos encantaría conocer tu experiencia!