Lo que la tecnología ha logrado, que no lo destruya el CV
El nuevo paradigma laboral viene marcado por la irrupción de la tecnología en cualquier sector de actividad que elijamos al azar. Y es que, debido a la velocidad a la que evolucionan los mercados y las necesidades de las empresas, los perfiles profesionales que las forman no van a tener más remedio que evolucionar al mismo ritmo. Esto supone un reto enorme: ya no vale con vivir de los conocimientos pasados. Hay que hacer “switch” a un modelo de aprendizaje de por vida (long life learning). Pero también una gran oportunidad… pues lo que hayas estudiado no marca necesariamente a lo que te vayas a dedicar.
Si, tal vez aún te cueste reconocerlo, pero no te gusta lo que has estudiado. Tranquilo (o tranquila), no eres la única persona que ha pasado por esta situación. ¿Y sabes lo mejor? Hay solución -como para casi todo en la vida- porque hay quienes valoran tu talento más allá del CV.
En los procesos de selección, las empresas cada vez valoran más las ‘soft skills’ o habilidades blandas. Estas tienen que ver con: la motivación, la escucha activa, la responsabilidad personal y social, la autonomía, el trabajo en equipo… Todas ellas complementan a las ‘hard skills’ (habilidades duras). Es decir, aquellas que la persona necesita para desempeñar su trabajo y que se adquieren en los años de formación y experiencia profesional.
Hoy en día las ‘soft skills’ se han convertido en la clave para contratar al candidato perfecto, y no lo decimos nosotros. Hasta el 92% de los reclutadores entrevistados para el estudio Global Talent Trends Report 2021, elaborado por LinkedIn, afirman que los candidatos con grandes habilidades sociales destacan cada vez más. Otro dato significativo recoge que hasta el 89% considera que las ‘malas contrataciones’ suelen deberse a la falta de habilidades sociales, más que a habilidades técnicas o de conocimiento. A pesar de que las habilidades blandas se han convertido en las competencias más demandas por las empresas, el informe señala cómo todavía las compañías tienen problemas para evaluar con precisión estas ‘soft skills’.
Y es que las señales sociales que muestra un candidato durante una entrevista de trabajo (nerviosismo, impaciencia, optimismo…) pueden ser mal interpretadas por parte de los reclutadores. Si una persona está nerviosa durante una entrevista, ¿merece ser dejada fuera del proceso? En este sentido, la inteligencia artificial puede ser parte de la fórmula mágica. En lugar de basarse en los sentimientos de las personas para tomar decisiones de contratación, hay compañías que usan robots y algoritmos para detectar las habilidades necesarias para ciertos trabajos.
Este tipo de tecnología compara los candidatos que tienen esas habilidades con las vacantes. Y no solo encuentran a los mejores, sino que también identifican a aquellos que pueden haber pasado desapercibidos en el proceso tradicional. Aunque no todas las experiencias han sido positivas. Amazon probó suerte allá en 2014 y construyó una herramienta de contratación que analizaba las solicitudes de empleo presentadas al grupo en la última década e identificaba patrones. La idea era que seleccionaría a los aspirantes que mereciesen verdaderamente la pena.
Por desgracia, los datos estaban dominados por candidaturas formadas por varones y la inteligencia artificial se autoprogramó para dar preferencia a los candidatos masculinos. Excluyendo a los graduados de determinadas universidades exclusivas para el sexo femenino. La iniciativa fue descartada y Amazon ha asegurado que nunca utilizó el programa para evaluar a los aspirantes.
Dejando a un lado la inteligencia artificial, una manera sencilla de preseleccionar candidatos puede ser utilizando tecnologías y herramientas que permitan profundizar más allá del CV. Existen muchas plataformas, cada vez más preocupadas y conscientes de que todo tu talento no cabe en un CV, que basan sus procesos en lo que sabes hoy y podrás ser capaz mañana. Encontrando así al candidato óptimo para cada oportunidad.
Robots ¿problema o solución profesional?
La inteligencia artificial, las impresoras 3D, los drones o el IoT están modificando la sociedad a medida que se complementan con ella y lo mismo está pasando en el ámbito laboral. Apenas han dado sus primeros pasos y los robots ya son fuente de preocupación. Para muchos participantes, del pasado Foro Económico Mundial de Davos, se culpa a estas máquinas inteligentes de que casi la mitad de los empleos actuales vayan a desaparecer en 2030.
LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
Un escenario donde los robots existen como maquinas independientes e inteligentes, donde piensan de forma creativa y tienen una capacidad cognitiva similar al ser humano o pueden emitir juicios de valor en un campo de batalla, es un panorama bastante inquietante. Sin embargo, pensar en un mundo donde esos mismos robots ayudaran a limpiar la casa, ahorraran energía o cuidaran a nuestros niños y a los enfermos, se convierte en un escenario muchísimo más deseable. Al igual que la máquina de vapor o el teléfono esta innovación tecnológica entrará en la era moderna con muchísima fuerza. La cuarta revolución industrial es una realidad y se caracteriza por múltiples ventajas que irán desde el ahorro energético hasta revolucionarios servicios para la sociedad. En el Informe Global de Tecnología de la Información 2016 ya destacan siete países como los líderes en inversión en tecnologías de la información y la comunicación. Finlandia, Suiza, Suecia, Israel, Holanda, Estados Unidos y Singapur destacan como líderes de esta revolución, pero todo apunta a que próximamente se seguirán sumando países.
Coches que se conducen solos, sistemas GPS o los inteligentes programas de ajedrez ya están aquí. Sin ir más lejos, en Estados Unidos ya existe el primer restaurante de comida rápida donde los cocineros son robots. Y en este contexto es donde surge la polémica, ¿qué supone este tipo de avances para las profesiones del futuro? Algunos lo consideran intromisión en el terreno laboral. Según los datos del "Think Tank" Bruegel, entre un 40% y un 60% de los empleos en Europa desaparecerán. En Londres ya se reparte comida a domicilio mediante Starship, un pequeño robot dirigido por cámaras, que entrega el contenido al cliente en tiempo récord. ¿Qué pasará entonces con los repartidores?

ALGUNOS EMPLEOS MORIRÁN, PERO OTROS NACERÁN
Frente a algunas voces alarmistas que nos advierten de que las máquinas nos van a dejar sin trabajo, lo cual es una realidad, otros expertos hablan sobre los beneficios a largo plazo de esta innovación. Sin ir más lejos, reclaman hacer un poquito de memoria y darse cuenta de que hace un siglo, el 1% de los empleos que existían entonces, no se han mantenido tal cual a día de hoy. Manuela Veloso, profesora de Informática en la Universidad Carnegie Mellon, en EE.UU. afirmaba en el Foro Económico Mundial de Davos que no desconfía de las personas más inteligentes que ella, al contrario, le gustaría mucho que hubiera robots más inteligentes que ella para poder ayudarle a invertir mejor su dinero o a cambiar de proveedor de servicios si fuera necesario. Otros observadores más positivistas aun, aseguran que las nuevas tecnologías son capaces de generar un crecimiento en el mercado laboral tanto en el desarrollo de dichas máquinas, como en el proceso de aprender a utilizarlos o su mantenimiento. J.P. Gownder en su proyecto Informe Forrester 2025: trabajando junto a los robots, asegura que el futuro de las profesiones no es tan trágico como algunos presagian. Simplemente las empresas deberían ir negociando una nueva relación entre humanos y robots, donde ambos trabajaran juntos, en vez de sustituirse unos por otros.
En otro informe de la consultora Deloitte confirmaba que entre 1871 y 2011 la tecnología había creado más puestos de trabajo de los que había destruido. Los seres humanos seguirán teniendo capacidades únicas que las máquinas no podrán alcanzar. La creatividad y la interacción social serán importantísimos en el área de desarrollo laboral. Según el estudio de Accenture Technology Vision 2016, además de la tecnología y la innovación, en España, el sector turismo y de ocio generará un significativo número de puestos de trabajo. Algo obvio cuando el mundo al que nos dirigimos está cada vez más automatizado y el buen entretenimiento cotizará al alza.
La clave, según la profesora Veloso, para equilibrar este "miedo tecnológico" está en implementar limites de seguridad en la programación de dichos robots para que estos solamente trabajen por el bien de la humanidad. Si infundimos "historias nefastas" sobre los robots negamos el progreso y las generaciones venideras no contribuirán a los avances necesarios en la transformación digital. Es necesario que seamos conscientes de los posibles peligros que puedan generar dichas innovaciones, pero esto permite seguir avanzando en las investigaciones de la forma más óptima posible.
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