Tendencias laborales en el mundo híbrido tras la pandemia

La irrupción de las tecnologías en cualquier sector de actividad que nos venga a la mente es una realidad, pero ya mucho antes de la pandemia, con esto que llaman la Cuarta Revolución Industrial. Esta revolución ha acercado, en algunos casos impuesto, el uso de herramientas y metodologías basadas en tecnología… introduciéndonos de lleno en un mundo digital y conectado. Luego, llegó la pandemia y aquellas empresas que aún se resistían, no tuvieron más remedio que acelerar una transformación hacia el mundo digital. Si no, directamente, morirían.

 

Se hace necesario dar un paso más en la gestión de empresas en el nuevo paradigma empresarial y laboral, en el que todo cambia de forma constante. Las tecnologías avanzan, la pandemia va pasando y nos ha hecho cambiar la visión de la gestión de empresas y equipos. Así, surgen nuevas necesidades, pero también nuevas formas de hacer las cosas.

 

En el informe “Tendencias de compensación y beneficios en el mundo híbrido”, de Cuatrecasas, Peoplematters y ORH se menciona una serie de tendencias existentes en el entorno laboral para que las compañías se adapten a este nuevo paradigma. Además, el “Observatorio Retina” reúne a los mayores expertos en innovación y tecnología de nuestro país para identificar las grandes tendencias del año. Tendencias que marcarán un año de optimismo generalizado tras la pandemia, en lo que a digitalización se refiere, con oportunidades en varios sectores de actividad. Aquí podemos ver las más destacadas:

 

Un mundo “data driven”

El auge de las tecnologías permite que los líderes basen su modelo de dirección en los datos en tiempo real. Lo que facilita la gestión y seguimiento de la actividad y sus resultados. Pero también les obliga a adquirir competencias más específicas y conocimientos en el ámbito digital.

 

Formación constante o de por vida (long life learning)

La formación constante o continua es un valor añadido, pero se convertirá en un “must”, debido a la velocidad de cambio que sufre el entorno empresarial y la necesidad de actualizar constantemente las competencias y conocimientos.

 

Información del mercado

Los datos son fundamentales para la atracción del talento hacia nuestra organización, así como para el propio talento moverse en su sector de actividad. Ya no basta con conocer el entorno más cercano de nuestro propio trabajo. Se hace necesario tener un conocimiento holístico mínimo de nuestro sector y competencia, tanto externa como interna.

 

Personalización del talento

El mundo es cada vez más global, pero el talento se convierte en algo individualizado. Lo que repercute en la gestión del talento a tiempo real, con el objetivo de ajustar las condiciones, pero también, el desarrollo profesional dentro de la organización. Crucial para la retención de talento.

 

La tecnología con propósito

Tecnología humanista al servicio de las personas, la prosperidad y el planeta. Solucionar problemas relevantes de forma responsable y los proyectos que pivotan, evolucionan, pero mantienen su propósito.

 

Tecnologías profundas en el ámbito digital

Además de mejorar en el uso de la tecnología, necesitamos una industria tecnológica fuerte. Las Deep Tech no solo son un factor económico, sino también de poder en la intersección de la ciencia, la ingeniería y el diseño.

 

Trabajo híbrido

Aún estamos acostumbrándonos a la hibridación del espacio físico y virtual. Pero la hiperautomatización define una nueva hibridación, la del empleado y la tecnología.

 

La inteligencia artificial cada vez más presente

Poniendo a las personas y sus derechos en el centro, es necesario subir a este tren, desde nuestro móvil personal a los grandes sistemas corporativos.

 

Ciberseguridad

El ciberespacio es un territorio cada vez más complejo, se hace necesario un conocimiento más profundo para navegar en este entorno.

 

Metaverso, aún por descubrir

Es la palabra de moda, pero aún tardaremos en ver algo real y aterrizado. Eso si, cuando lo haga, estamos convencidos de que provocará un nuevo tsunami digital.

 

Mantenernos actualizados y/o gestionar empresas que aprenden y avanzan alineadas con los cambios acelerados en este nuevo paradigma es crucial para atraer y retener talento, ser sostenibles y, cada vez, más competitivos.


Aprende de los fracasos y alcanza el éxito

Entramos en el mes de septiembre. Un mes en el que, tras unas largas y merecidas vacaciones, volvemos a nuestros puestos de trabajo con las pilas renovadas para hacer frente a nuevos retos y proyectos. Y es que, septiembre es para muchos la llegada de los nuevos comienzos. Un mes perfecto para plantearse nuevos propósitos, motivarse a cumplir nuevas metas y en definitiva, reinventarse.

 

Nos han educado para superarnos, para competir y llegar a lo más alto. Emprendemos una carrera hacia el éxito, donde los fracasos no se suelen reconocer, avergüenzan y se esconden bajo la manta. Sin embargo, los fracasos deberían entenderse como una etapa más dentro de cualquier proceso, ya sea de emprendimiento o en nuestra vida personal. Es más, deberían ser reconocidos y ser una etapa necesaria para alcanzar el éxito. Como decía Henry Ford: “el fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”.

 

Por este motivo, aquí os presentamos algunos de los fracasos empresariales más relevantes para tenerlos en cuenta y aprender de ellos:

 

  1. Kodak no se adaptó a los cambios.

En 1997 tenía un valor en bolsa de 30.000 millones; una empresa muy potente que lideraba el sector de la fotografía. La irrupción de las tecnologías hizo que el sector evolucionara hacia la fotografía digital, lo que provocó un descenso de las ventas de cámaras tradicionales, papel fotográfico y carretes. Se declaró en bancarrota en 2012 pero actualmente se encuentra en un proceso de transformación total, lo que parece que la hace resurgir.

 

  1. Coca-Cola se precipitó con los cambios.

Coca-Cola lanzó en 1985 un nuevo producto llamado “New Coke” con el objetivo de desbancar a Pepsi reemplazando a la clásica Coca-Cola. Los consumidores rechazaron fulminantemente este cambio, recibiendo más de 400.000 llamadas de clientes quejándose. No les quedó más remedio que rectificar, atender la reacción de sus clientes y volver a su clásica Coca-Cola.

 

  1. Napster murió de éxito por adelantarse a los tiempos.

Napster fue la primera gran red P2P para el intercambio de música. El público en general la acogió muy bien, alcanzando gran popularidad en el año 2000. Pero, las discográficas la llevaron a juicio, alegando que vulneraba los derechos de autor. Al declararla ilegal, sus usuarios fueron a otros sistemas de intercambio de archivos. Hoy día, Napster es legal, pues en 2011 se fusionó con Rhapsody, funcionando como un servidor de pago para la compra de canciones.

 

  1. General Motors no previó una crisis mundial.

Fundada en 1908, llegó a ser el primer grupo industrial de producción de automóviles durante el siglo XX y gran parte de la década del 2000. Se vio envuelta en la crisis mundial de 2008, declarándose en bancarrota al año siguiente. A raíz de esto, crearon una nueva empresa, con el Gobierno Federal de EE.UU. como principal accionista, y hoy ya ha recuperado su puesto de liderazgo en el mercado mundial.

 

  1. Blockbuster rechazó el futuro del negocio en su sector.

Totalmente desbancado por Netflix, una startup muy pequeña que le había propuesto un negocio revolucionario y que rechazaron de forma contundente. No entendieron que su modelo de negocio iba a quedar totalmente obsoleto y que sería sustituido por nuevos modelos basados en tecnologías de internet.

 

Si reflexionamos sobre los fracasos empresariales descritos y otros tantos que podemos encontrar, nos daremos cuenta de que precisamente han sido provocados por no pensar e ir más allá. Por hacer lo que tocaba, no cuestionar y aplicar la creatividad. Y es que, el sistema educativo actual, nos educa para que no nos salgamos del camino que ya está marcado. No genera espacios y entornos para que podamos reflexionar, cuestionar o plantear alternativas a lo que ya está preestablecido.

 

Hoy día es fundamental pensar “fuera de la caja”. Entender y comprender bien cómo evoluciona la sociedad, las necesidades reales de la gente. Observar para profundizar y poder llegar más allá de lo evidente. Inspirarse en otros modelos de negocio, en otras industrias y sectores. Poner por delante la creatividad frente a los recursos económicos. Pasar a la acción cuanto antes, en un entorno controlado, e invirtiendo lo mínimo posible. Pensar en grande, pero actuando paso a paso.

 

Es hora de equivocarse, las veces que sean necesarias, porque el error no es un fracaso. Es algo “grande” que genera aprendizajes y nos permite volver a empezar de una forma diferente. Es lo que nos hace crecer.

 

Desde Hasten Group animamos a los emprendedores y empresarios a aprender de los fracasos, a levantarse tantas veces como caigan, porque es la mejor manera de alcanzar los sueños. Como decía Francis Scott Fitzgerald: “la vitalidad se revela no solamente en la capacidad de persistir sino en la de volver a empezar”.


Digitalizar la empresa ya no es una opción

Cuando hablamos de digitalizar una empresa o negocio, hablamos de todas aquellas acciones, tecnologías y estrategias que hacen uso de métodos digitales para hacer más eficientes y rentables las operaciones rutinarias de una organización.

 

Desde inicios de 2020, la sociedad ha tenido que adaptarse a una nueva dinámica de vida: desde las compras y las relaciones personales hasta el trabajo en remoto o la telemedicina. Así pues, las empresas se han visto obligadas a digitalizar sus procesos para mantener su competitividad. Sin embargo, a pesar de que las nuevas tecnologías han facilitado las tareas de las empresas, todavía existen algunas dudas sobre las ventajas de este proceso. Esperamos poder ayudaros viendo algunos aspectos positivos de la digitalización en las empresas, especialmente desde la llegada de la pandemia.

 

VENTAJAS DE LA DIGITALIZACIÓN

 

  1. Adaptación a los cambios.

El mercado, en cualquier sector de actividad, se encuentra en continuo cambio, ahora acelerado por el COVID-19, y obliga a las empresas a que se adapten. Ya no es una opción pues, las que no lo hagan, corren el riesgo de desaparecer. La digitalización hace más fácil el proceso de adaptación y la capacidad de respuesta ante los cambios.

 

  1. Comunicación y colaboración.

Las herramientas y aplicaciones en la nube han permitido el trabajo remoto, dando acceso a todas las personas involucradas en el proceso para poder realizar sus tareas de forma conjunta y eficaz. Dependiendo cada vez menos de condiciones externas. Aplicaciones como Slack o TRELLO ayudan a organizaciones a comunicarse de forma fluida y gestionar proyectos y tareas, sin importar donde se encuentren los miembros del equipo.

 

  1. Aumento de la productividad.

La implementación de tecnologías permite también agilizar los procesos laborales, detectar problemas de forma ágil y buscarles solución. Esto redundará en trabajadores más satisfechos y eficientes que, gracias a la automatización de tareas con herramientas tecnológicas, podrán dedicarse a tareas más estratégicas, productivas y rentables.

 

  1. Mayor alcance y probabilidades de crecimiento.

Los modelos de negocio tradicionales están limitados en cuanto al crecimiento. Gracias a la transformación digital, la escalabilidad del negocio está al alcance de cualquiera, generándose nuevos modelos de negocio digitales. Además, la digitalización permite conocer, en tiempo real, cientos de métricas que nos ayudan a tomar y ejecutar las acciones más efectivas para garantizar el funcionamiento de la empresa.

 

  1. Mejora la experiencia de los clientes.

La digitalización ayuda a conocer el perfil del consumidor y mejorar la experiencia que se tiene con el cliente: atención personalizada y comunicación directa, disponibilidad y búsqueda de servicios y/o productos 24 horas los 365 días del año, realización de transacciones y acceso desde cualquier dispositivo y/o lugar, envío de encuestas de satisfacción, retargeting, etc.

 

  1. Mejor gestión de la información y mayor seguridad.

Con las herramientas adecuadas es posible almacenar y gestionar los datos de manera estructurada. Así, cada empleado puede acceder a la información de forma óptima: facilitando las búsquedas, la generación de conocimiento y gestionando el acceso y su trazabilidad.

 

Desde el punto de vista de la seguridad, instrumentos como el reconocimiento facial, la huella digital o la verificación de dos pasos (todo desde el móvil), reducen significativamente las posibilidades de pérdida de información o ataques de terceros.

 

En resumen, la transformación digital ofrece múltiples ventajas. Sin embargo, lanzarse al medio digital no es algo trivial. Digitalizar una empresa requiere definir una estrategia y un plan de acción adaptado a las necesidades específicas del sector en el que la empresa se encuentre. Por ello, en Hasten Group ofrecemos las mejores soluciones adaptadas a cada caso. Guiando a nuestros clientes a través de una relación a largo plazo, acompañándolos en su desarrollo, implantación y mantenimiento. En el próximo post definiremos los aspectos claves que hay que tener en cuenta para llevar a acabo este proceso.

 

¡Estad muy atentos!

 


Las top 10 soft skills del candidato perfecto para las empresas en 2021

No todo es transformación digital, adopción de tecnologías y teletrabajar. Esta situación ha provocado que las empresas tengan que cambiar la mentalidad y repensar muchos de los criterios que antes valoraban a la hora de gestionar y seleccionar a los mejores talentos. Y es que, ahora más que nunca, las soft skills o competencias blandas adquieren más valor que nunca. Frente a la experiencia o conocimientos (hard skills) que hablan del pasado profesional, prevalece lo que los profesionales son hoy: cómo piensan o actúan, y qué van a ser capaces de hacer a futuro…

 

En este contexto, las empresas tienen que adaptarse a los cambios de forma acelerada. Saben qué necesitan hoy, pero no qué van a necesitar a medio y largo plazo. Esto implica que las personas que componen sus equipos tienen que estar preparadas para afrontar y adaptarse a todos estos cambios, seguir siendo competitivas y ser altamente competentes.

 

Según el informe ‘El futuro del lugar de trabajo’, de la consultora McKinsey, se estima que para el 2030, la demanda de habilidades tecnológicas aumentará en un 55%, los requisitos para las habilidades sociales y emocionales (liderazgo, gestión, etc.) aumentarán un 24 % y la demanda de habilidades altamente cognitivas (como la creatividad o el procesamiento de información compleja) aumentará un 8%.

 

Así, las competencias blandas o soft skills se convierten hoy día en las habilidades en las que más se tienen que fijar las empresas a la hora de contratar a nuevos empleados como: la toma de decisiones, la resolución de problemas y la gestión del cambio.

 

Por ello, y con el objetivo de ayudar a quienes estén buscando empleo en este nuevo paradigma laboral, a la hora de plantear su perfil profesional, además de mostrar su valía, contamos las habilidades que debemos incluir para destacar frente a otros candidatos. ¡Toma nota!

 

Resiliencia. En estos momentos de incertidumbre, la resiliencia se ha convertido en una de las habilidades más relevantes, ya que muestra la capacidad de los individuos para adaptarse a situaciones adversas. Así, en nuestro perfil profesional debemos incluir esta competencia, si hemos vivido experiencias en otras empresas que demuestren que hemos afrontado con éxito situaciones difíciles, cambiantes y de incertidumbre.

 

Gestión del tiempo. En los nuevos modelos de equipos de trabajo y relaciones laborales que la pandemia ha impulsado, y que han venido para quedarse, se hace imprescindible la capacidad de gestionar el tiempo de los miembros del equipo, conciliando vida laboral y familiar, trabajando con objetivos y poniendo foco en la tarea que toca desempeñar. Ahora, nadie va a estar ahí para decirnos qué y cuándo tenemos que hacer las cosas.

 

Flexibilidad. Muy relacionada con la competencia anterior, en esta nueva situación y entorno laboral, es muy importante adaptarse ágilmente a los cambios. Así como tener la capacidad de adoptar nuevas herramientas o metodologías de trabajo, además de, en función del tipo de empresa, asumir que la estrategia puede ser repensada cada poco tiempo… pues el mercado manda.

 

Aprendizaje continuo o de por vida. Aquello de “ya acabé los estudios y ahora toca trabajar” ya no existe. Las empresas necesitan profesionales que no dejen de investigar, explorar y aprender. Pues como comentamos en competencias anteriores, sabemos qué necesitamos saber hoy, pero no qué vamos a tener que saber hacer mañana. No hay que dejar de estudiar, mantenerse actualizado y, por qué no, explorar e ir más allá. Las empresas necesitan ahora más que nunca empleados que crezcan con ella.

 

Trabajo en equipo. Se hace imprescindible la colaboración, el trabajo alineado con otros miembros, persiguiendo objetivos comunes, pero con gestión de tareas individuales. Esto es clave, hoy día, para alcanzar los objetivos empresariales y de negocio. En entornos de trabajo remoto y equipos dispersos es muy importante el uso de herramientas de comunicación y gestión de proyectos que ayuden a que el trabajo en equipo no se vea resentido por no estar en la misma oficina.

 

Mentalidad de crecimiento. También se conoce como growth mindset. Se trata de tener una mentalidad de desarrollo y crecimiento constante, contraria absolutamente a permanecer en la zona de confort. Alguien dispuesto a enfrentar nuevos retos y con visión de futuro. Impulso, curiosidad, ambición. Cualquier definición es válida para definir a aquel o aquella candidata que no se conforme con el status quo. Que no tenga miedo al riesgo, a cuestionar e intentar cosas nuevas, con el fin de desarrollarse profesionalmente y ampliar los horizontes de la compañía.

 

Creatividad. La creatividad no solo se refiere a la habilidad artística de crear desde el inicio, sino ver más allá de lo que tenemos enfrente. Implica tener la capacidad de salir de la zona de confort para apostar por conceptos o retos innovadores. Significa adoptar el pensamiento lateral, frente al pensamiento lineal o pensar “fuera de la caja”.

 

Capacidad para tomar decisiones (basado en datos). En un mundo cambiante y que no deja de generar retos, es crucial que los profesionales, más aún si están en puestos directivos, sepan cuándo, dónde y cómo elegir qué camino seguir. Siempre orientado a maximizar resultados y utilizar recursos de la manera más eficiente posible. Asumiendo riesgos, pero a su vez pensando en todas las alternativas, circunstancias y posibles resultados, para tomar la mejor de las decisiones.

 

Compromiso. Las organizaciones buscan empleados comprometidos con la misión y visión de la empresa. Así como alineados con su propósito, capaces de cumplir con los objetivos que se propongan. Esto genera una mayor motivación, concentración, calidad del trabajo y, por lo tanto, productividad. Esto se convierte en un reto en entornos de trabajo remoto y equipos en teletrabajo, pues mantener el vínculo y la motivación no siempre es fácil.

 

Liderazgo. Capacidad de liderar, no solo limitada a directivos y jefes de equipo. Hoy día cualquier persona de la organización debe asumir el liderazgo en algún momento: de tareas, personas, equipos o proyectos. Inspirar con el ejemplo a que otros se alineen con sus objetivos, hagan el proyecto suyo y sigan al líder, hacen que la organización se movilice y avance.

 

Asumir el desafío de la transformación a la que se están enfrentando las empresas, así como las exigencias del nuevo paradigma laboral, forman parte de los retos de este año. Buscar la perfecta alineación entre colaboradores y empleadores será clave para lograrlo.

 

La educación es la base. Pero ahora se trata de una formación continua, que nos va a acompañar a lo largo de toda nuestra vida y que nos va a permitir adquirir no solo conocimientos, sino también habilidades que nos acompañarán en toda nuestra trayectoria laboral. Esto nos permitirá adaptarnos a todos los cambios que se están produciendo… y se producirán.