No todo es contratar: Fideliza al talento
Mucho se habla de la fidelización de talento, pero ¿qué es realmente? La respuesta es muy sencilla: cuando un trabajador no se siente motivado, carece de implicación, no le apasiona lo que hace o no se identifica con los valores de la empresa, lo habitual es que busque nuevas oportunidades laborales fuera de esta.
Cuando esto ocurre con un número elevado de trabajadores, decimos que el índice de rotación es alto y esto supone un gran coste a las empresas. Además del daño que causa en la reputación de estas, tanto a nivel interno como externo.
Esto también implicará que el departamento de RRHH tendrá que iniciar un nuevo proceso de selección para sustituir a las personas que han dejado la empresa. Esto implica un incremento en los costes y una disminución en la eficacia del trabajo del departamento de RRHH, así como también del equipo que sufrió el puesto vacante.
Aún así, el nivel de rotación de personal de una organización no debe ser cero. Es decir; es beneficioso que ocurra de forma modera, ya que también permite incorporar otros puntos de vista y obtener nuevas ideas.
El problema viene cuando no conseguimos fidelizar el talento que tenemos en nuestras compañías y se produce una fuga hacia la competencia. Para evitar esto, se hace necesario diseñar y planificar estrategias de retención y fidelización.
Lo primero que tenemos que hacer, es analizar los motivos por los que los trabajadores están tomando la decisión de renunciar a su puesto. Esto se puede realizar mediante encuestas de satisfacción, entrevistas personales o consultando a trabajadores que ya han salido.
Las principales causas suelen ser:
- Una oferta económica superior en otra empresa
- Ubicación de la oficina
- Mal clima laboral
- Falta de conciliación laboral y familiar
- Falta de apoyo formativo a los trabajadores
- Inexistencia de recorrido dentro de la empresa
¿Qué podemos hacer para fidelizar a nuestros trabajadores?
El capital más importante que hoy día tiene una organización es, sin duda, el capital humano. Crear estrategias que permitan fidelizar y evitar la fuga de talento, identificar las razones del descontento de los trabajadores y buscar soluciones, es algo que muchas empresas ya comienzan a tener entre sus prioridades. Aquí te damos algunas claves a tener en cuenta:
- Comunicación y empatía
La escucha activa, entender a los empleados y ser flexibles con sus peticiones, es la única manera de comprender los motivos de desmotivación y poder buscar las soluciones adecuadas. Para los profesionales, hoy día, ya no es solo importante el salario, también valoran el ambiente laboral, un espacio de trabajo adecuado, cierta autonomía para idear y crear, flexibilidad y conciliación familiar... Es interesante apoyar la comunicación con plataformas de colaboración, que permitan una comunicación directa entre los miembros del equipo sin que la distancia sea un impedimento.
- Ambiente laboral
No solo es tarea de los jefes ser comprensivo y cercano con los trabajadores. Es algo común al resto de la organización, por lo que es necesario definir una serie de directrices para lograr un buen clima de trabajo. Hoy día, existen numerosas aplicaciones tecnológica que permiten medir y gestionar esto, analizando el grado de satisfacción laboral de los empleados y el entorno de trabajo.
- Seguimiento y apoyo
Mantener una cercanía con el equipo y conversaciones continuas, nos permitirá estar más informados sobre su grado de satisfacción en la compañía, sus objetivos en la empresa, sus expectativas y cualquier información que nos permita mejorar y aumentar su fidelización. Apoyado también por herramientas tecnológicas, se facilita la labor de seguimiento del desempeño del equipo, detectando puntos fuertes y débiles, para trabajar en ellos posteriormente.
- Promoción y planes de carrera
Hay que huir del “café para todos”. Tener posibilidades de aprender, crecer y ascender dentro de la empresa genera confianza en los trabajadores e incrementa su motivación por permanecer en ella. Nadie quiere estancarse en su puesto de trabajo.
- Propósito y sentimiento de pertenencia
Si conseguimos que nuestros trabajadores compartan el propósito de nuestra organización y se sientan parte de él, que se tengan en cuenta sus opiniones y que ayuden en la evolución del negocio, aumentará de forma exponencial su fidelización hacia la empresa.
En el momento en el que nos encontramos, donde empresas grandes, medianas y pequeñas ya juegan con prácticamente las mismas reglas, uno de los aspectos más importantes y que marcan la diferencia es el talento, las personas que las hacen posible. Por ello, los departamentos de RRHH de las empresas y los propios líderes tienen que tomar como una de las prioridades, la gestión de las personas y su fidelización. Si consiguen esto, no tendrán que preocuparse de buscar sustitutos de los trabajadores que se marchen, sino que podrán poner todos los recursos y esfuerzos en mejorar, crecer, ser más competitivos y rentables.
Las personas primero: El bienestar de los profesionales en el nuevo paradigma laboral
El estrés laboral se ha visto acentuado debido a los últimos acontecimientos derivados del COVID: confinamiento, teletrabajo, nuevas normas laborales… Todo esto se suma a las preocupaciones personales, provocando un desajuste general en los niveles de bienestar personal en prácticamente todas las empresas en España.
Si hay algo que nos ha quedado claro, es que las personas son el mayor activo de las empresas. Y el talento, el nuevo capital de las organizaciones. Por eso, los empleados tienen que sentir, ahora más que nunca, que la empresa está a su lado.
Las empresas que hoy día no solo tienen en cuenta, sino que priorizan, la salud y el bienestar de sus empleados, se consideran empresas que miran hacia el futuro. No todo son resultados y beneficios. Son las personas las que harán que las empresas sean más sostenibles, rentables y competitivas. Por eso, es clave que las empresas se preocupen por establecer estrategias y mecanismos para mejorar el bienestar de su plantilla.
El estudio ‘Skills Revolution Reboot’, de ManpowerGroup, pone de manifiesto que el COVID-19 ha cambiado las prioridades a largo plazo de los departamentos de Talento y Cultura. De hecho, un 63% señala como máxima prioridad preservar la salud y el bienestar de los empleados. Según este mismo estudio, la felicidad de los profesionales resulta en un incremento de un 88% de la productividad y hasta un 33% más de energía y eficacia.
Conceptos como el Employer Branding o Employer Engagement están de moda, pero ¿qué tal si comenzamos por enumerar algunas claves para incluir en los planes de gestión de personas o RRHH? De este modo, seremos capaces de convertir realmente a los empleados en la parte más importante de la estrategia y futuro de la organización:
Flexibilidad laboral. El ahora tan conocido y nombrado teletrabajo conlleva numerosos beneficios para trabajadores y empresas, sobre todo por su flexibilidad en cuanto a horarios. Pero también provoca algunos problemas, cuando el trabajar desde casa se convierte en una obligación a cualquier hora si no se delimita correctamente. Los líderes de equipos deben promover y garantizar la flexibilidad laboral, reconociendo que las personas pueden requerir otro tipo de necesidades personales al trabajar desde casa.
Conciliación familiar. Facilitar que el trabajador pueda atender sus obligaciones familiares, sin ver perjudicadas sus aspiraciones profesionales, es cada vez más valorado por los empleados. El equilibrio entre la vida personal y laboral es fundamental.
Para algunos profesionales, trabajar desde casa es beneficioso para su bienestar. Sin embargo, para otros conlleva sus propios desafíos: más horas de trabajo, aislamiento al estar separado de sus compañeros, los problemas de la comunicación virtual y desafíos tecnológicos, que pueden incrementar el estrés. Es necesario marcar una línea entre la vida profesional y familiar, sin que una perjudique a la otra.
Reconocimiento. En estos nuevos modelos de gestión de equipos, se hace necesario mantener elevada la motivación de sus integrantes. Para ello, es interesante plantear un sistema de reconocimientos, que no tienen por qué ser obligatoriamente económicos o basados en recompensas. Muchas veces basta reconociendo en público los logros o resultados.
Comunicación. La comunicación se ha vuelto una herramienta fundamental para mantener el pulso de la organización. Es importante que exista la menor incertidumbre posible. Generar un entorno positivo, abordando lo emocional y promoviendo un trabajo sostenible. Sin sorpresas, siendo claros desde el principio. Además, los empleados necesitan ser escuchados por sus responsables por lo que la comunicación debe ser en todo momento bidireccional.
Formación y desarrollo. Los planes de formación permiten a los empleados adquirir los conocimientos y habilidades necesarias para afrontar los cambios en su entorno laboral. Y así, alinear sus capacidades con las necesidades de la empresa y del mercado.
La digitalización crea nuevas oportunidades de empleo, pero también impulsa un cambio radical en la vida de las personas, que necesitan estar en continuo aprendizaje (life long learning). En su defecto, corren el riesgo de quedarse atrás, al no disponer de las capacidades y habilidades necesarias para este nuevo contexto.
Por otro lado, ya no sirve el Plan de Formación anual para toda la organización. Sino que se hace necesario identificar áreas de mejora y necesidades de forma individual. Desarrollar Planes de carrera y promoción interna, para poder ofrecer a cada empleado, el apoyo que necesita. Resiliencia, colaboración, creatividad y liderazgo son habilidades cada vez más demandas. Y, sin embargo, sólo 1 de cada 5 empresas invierte en programas de mejora de habilidades blandas o soft skills.
Seguimiento y acompañamiento. De nada vale realizar esfuerzos de capacitación, formación y desarrollo de carreras si no existe un seguimiento y acompañamiento individual. Debemos asegurarnos de que las acciones llevadas a cabo están obteniendo resultados.
Clima laboral. Actuar de forma proactiva para mantener un buen clima laboral es tan importante como utilizar metodologías y herramientas para evaluarlo, analizarlo y poder tomar decisiones de mejora, antes de que sea demasiado tarde.
El Plan de Bienestar laboral. Las compañías que se toman en serio la felicidad de sus empleados, y los beneficios para el negocio que ello conlleva, deben contar con un plan específico para cuidar este ámbito. Disponer de un plan de bienestar laboral es una forma de remarcar la importancia de los empleados en una empresa, mejorando aspectos como la retención del talento, la satisfacción laboral o la coordinación de los equipos de trabajo. En este sentido, no nos extraña que algunas de las grandes corporaciones internacionales lleven años preocupándose por este tema.
Ahora es el momento de poner a las personas en el centro de la organización. Construir un plan que impacte directamente en el plan estratégico de la empresa. Esto, acompañado de metodologías innovadoras, herramientas y tecnologías, hará que las organizaciones sean capaces de recomponer los niveles de bienestar de los empleados. Recuperando sus aptitudes para hacer frente a los retos empresariales de futuro.

